Número 94 (diciembre 2019)
El impacto de la publicidad alimentaria hedonista en la infancia
Mireia Montaña Blasco

Según datos recientes de Unicef, un tercio de los menores de cinco años en el mundo no tiene una dieta sana, por lo que no está creciendo de forma correcta. Mientras casi 200 millones de estos niños y niñas sufren de desnutrición, unos 40 millones viven con sobrepeso. En el Estado español, casi un 40% presenta obesidad o sobrepeso. Esta cifra lo sitúa a la cabeza de Europa en los índices de obesidad infantil.

Muchos factores inciden en esta realidad. El descenso de la actividad física a favor de un ocio digital también es un elemento para tener en cuenta. Hace pocos días, la Organización Mundial de la Salud (OMS) denunciaba que el 80% de los adolescentes realiza menos de una hora de actividad física al día, muy por debajo de sus recomendaciones. Esta cifra aumenta entre las chicas (85%) respecto de los chicos (78%). Según Unicef, las prácticas alimentarias de los niños y las niñas de hoy en día reflejan que se está dejando atrás un tipo de alimentación tradicional, habitualmente más saludable, en favor de una rápida moderna. Estas nuevas prácticas influyen en el auge de la malnutrición entre la población, que destaca por ingerir un exceso de calorías, pero un déficit de nutrientes. El mismo informe muestra un estudio que vincula el consumo habitual de galletas, fideos instantáneos y refrescos de zumo con una disminución en la estatura de los menores.

 

Entre las múltiples causas del incremento de esta patología, algunas investigaciones mencionan la relación entre obesidad y consumo mediático. Se ha investigado, sobre todo, el consumo televisivo y su relación con una mayor ingesta de alimentos de alto valor calórico. Con el fin de determinar el impacto de los anuncios de alimentación en los menores españoles de 4 a 12 años, hemos realizado un estudio que detalla la calidad nutricional (Nutriscore) de los anuncios más vistos entre 2016 y 2018 por este colectivo. También hemos analizado la estrategia discursiva utilizada como reclamo publicitario en un total de 300 campañas televisivas. Debemos tener en cuenta la importancia de este medio entre los menores, a pesar del auge de los digitales. Según datos de la Asociación de Investigación en Medios de Comunicación (AIMC), el 99% de los niños y las niñas sigue viendo contenidos televisivos habitualmente y un 80% los consume a diario. Además, la mayor parte de su consumo televisivo se realiza durante las franjas no protegidas por la regulación de protección a los menores. Así pues, casi todas las campañas que ven van dirigidas a un consumidor adolescente o, en la mayoría de los casos, adulto.

 

La principal conclusión a la que hemos llegado con esta investigación es que, a medida que baja el valor nutricional de los productos anunciados, va incrementando la presencia de elementos que transmiten ideas relacionadas con experiencias positivas, extrínsecas al propio producto. Diversión, felicidad, aventura y éxito son algunos de los conceptos derivados del lenguaje utilizado en la publicidad de productos con bajo valor nutricional. Estos estímulos alientan a los niños y las niñas, uno de los colectivos más vulnerables, a consumirlos, ofreciéndoles emociones y experiencias positivas como un beneficio de compra. Esta relación entre la comida y las emociones es particularmente alarmante, ya que varios estudios han relacionado el consumo de alimentos de bajo valor nutricional con un estado de ánimo personal bajo. Este concepto, conocido como emotional eating (comer emocionalmente), abarca a aquellas personas que buscan compensar sus necesidades emocionales a través de la ingesta de alimentos, sobre todo aquellos ricos en energía, pero con niveles nutricionales muy bajos. También se ha demostrado que la publicidad de productos hedónicos –aquellos que comerías por placer, pero sin hambre, como chocolate o patatas fritas– puede modificar el comportamiento de algunas personas, causando alteraciones alimentarias, como el trastorno por atracón.

 

Nuestra investigación muestra la necesidad de repensar la regulación publicitaria actual sobre los productos alimentarios, no solo porque los niños y las niñas quedan desprotegidos debido a su consumo televisivo en franjas adultas, sino porque creemos necesaria una revisión de la aceptación de un discurso publicitario hedonista que puede acabar provocando un decremento del bienestar de las personas.

 

Para saber más:

MONTAÑA, M.; JIMÉNEZ-MORALES, M.; VÀZQUEZ, M. (2019). «Food Advertising and Prevention of Childhood Obesity in Spain: Analysis of the Nutritional Value of the Products and Discursive Strategies Used in the Ads Most Viewed by Children from 2016 to 2018». Nutrients, 11, 2873. DOI: https://doi.org/10.3390/nu11122873

 

Cita recomendada:

MONTAÑA, Mireia. El impacto de la publicidad alimentaria hedonista en la infància. COMeIN [en línia], diciembre 2019, no. 94. ISSN: 1696-3296. DOI: https://doi.org/10.7238/c.n94.1982 

publicidad;  comunicación alimentaria;  lifestyle televisión;  régimen jurídico de la comunicación; 
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