¿Cómo detectar relaciones tóxicas entre los jóvenes?

  Foto: Alejandra Quiroz / Unsplash

Foto: Alejandra Quiroz / Unsplash

30/01/2017
Raquel Font

Hay mucha gente que ve los celos como una expresión de amor. De hecho, uno de cada cuatro adolescentes admite haberlo oído decir a un adulto alguna vez, según un estudio del Ministerio de Sanidad titulado Percepción de la violencia de género en la adolescencia y la juventud. ¿Y cómo impactan este tipo de mensajes en los jóvenes? ¿Son celosos? ¿Controlan a sus parejas?

Las historias de amor romántico -muy presentes en películas de Hollywood y en las letras de determinadas canciones- suelen tener poco que ver con la realidad. Son historias protagonizadas por mujeres y hombres que buscan a su media naranja, a quien entregarse para siempre, historias que muestran unos estereotipos basados en un tipo de relaciones «poco sanas», asegura Amàlia Gordóvil, profesora colaboradora de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC, porque esconden creencias como que en el amor vale todo. Pero en realidad amar a alguien no tiene nada que ver con entregarse el uno al otro perdiendo toda autonomía.

Según Gordóvil, hay expertos que ven en este tipo de mensajes una de las causas de la violencia de género entre los jóvenes, porque hace que se normalicen determinados comportamientos. Y es que la violencia de género entre adolescentes y jóvenes no solo existe, sino que se da tanto o más que en adultos. Y a pesar de las campañas de prevención realizadas, añade la psicóloga, «la violencia de género entre adolescentes ha aumentado significativamente en los últimos años».

Y más si hablamos de ciertos tipos de comportamientos de violencia psicológica, como el control de la pareja, que las chicas jóvenes aseguran que sufren más a menudo que el resto de mujeres. Según la Macroencuesta de la violencia contra la mujer del Ministerio de Sanidad, cuatro de cada diez chicas de entre dieciséis y veinticuatro años han sufrido violencia de control de alguna expareja y, una de cada cinco, de la pareja actual. Humillaciones y amenazas son las otras formas de maltrato entre jóvenes más habituales.


Más tolerancia

La mayoría de jóvenes consideran inaceptable la violencia de género -el 96 % de las chicas y el 92 % de los chicos-, pero hay ciertos comportamientos que no rechazan con tanta contundencia y con los que son más tolerantes. Gordóvil asegura que hay jóvenes que entienden determinadas conductas machistas como muestras de interés: «Si está pendiente de mí, es porque soy especial para él» o «si se lía con tantas chicas pero siempre me busca a mí, es porque a mí me ama de verdad».

Aunque el control es la forma de violencia que más sufren las chicas jóvenes, uno de cada tres jóvenes no cree que controlar la pareja sea violencia de género. Consideran, por ejemplo, que es inevitable o aceptable en algunas circunstancias controlar los horarios de la pareja, impedir a la pareja que vea a su familia o a sus amigos, no permitir que la pareja trabaje o estudie o decirle las cosas que puede hacer o no puede hacer.

Patrícia Hernández, profesora de los Estudios de Derecho y Ciencia Política de la UOC, destaca que «las nuevas tecnologías han potenciado las formas de control y de coerción y hacen mucho más fácil la humillación pública». De hecho, una de cada cuatro mujeres reconoce haber sufrido control mediante el móvil, y según el informe anual de la Fundación ANAR de Ayuda a Niños y Adolescentes en Riesgo, hay un alto porcentaje de casos -el 60 %- en los que la violencia también se ejerce por medio de las nuevas tecnologías. A todo esto la psicóloga Amàlia Gordóvil le añade que los móviles, además, «fomentan las relaciones de dependencia porque permiten una comunicación continua y, por otra parte, dificultan romper con una relación».


Una realidad oculta

La especialista en victimología y violencia de pareja Patrícia Hernández pone de relieve que existe otra realidad de la que no se suele hablar. Y es que hay estudios con universitarios españoles que demuestran que en el ámbito de la pareja «el patrón de violencia recíproca es el más común», es decir, que lo más habitual es que sean los dos miembros de la pareja quienes se maltratan mutuamente tanto psicológica como físicamente. La profesora de criminología explica que es importante diferenciar la violencia de género y la violencia de pareja, porque la violencia de género es solo la del hombre hacia la mujer y los datos se extraen a partir de encuestas que solo preguntan a mujeres y sobre su papel de víctima.

Por otra parte, en estudios en los que la muestra está formada por hombres y mujeres y se les pregunta tanto por el rol de víctima como por el de agresor, los datos cambian mucho. Y esto hace pensar que «hay más violencia de la que pensamos, sobre todo conductas que no son tan graves, pero que se producen de forma recíproca», como por ejemplo formas leves de violencia física o psicológica, manipulación, el control del móvil o del correo electrónico, el control de la forma de vestirse, de si se puede o no salir con los amigos o amigas..., actitudes que son el caldo de cultivo para situaciones mucho más graves.


Pistas para padres

Hernández alerta de que la adolescencia es una etapa muy compleja, porque es un momento de autoafirmación de la persona y «normalizar estas conductas puede llevar a trasladar a la vida adulta estas pautas de pareja». Por eso Gordóvil destaca la importancia de la prevención tanto en el ámbito familiar como en el colegio.

Para detectar si nuestro hijo puede estar sufriendo violencia por parte de su pareja, nos podemos fijar en algunos indicadores:

  • Estado anímico bajo, apatía tanto de comida como de actitud.
  • Disminución del rendimiento escolar respecto del habitual, abandono de los estudios o fracaso escolar.
  • Aislamiento social.
  • Exceso de dependencia de la opinión de la pareja o no querer ni hablar de ella con la familia.
  • Cambios de actitud tanto con el profesorado como con los compañeros
  • Absentismo injustificado en clase.
  • Cambios en la forma de vestir o en los intereses.
  • Ansiedad.

 

#expertosUOC

Foto de la profesora Patricia Hernández Hidalgo

Patricia Hernández Hidalgo

Experto/a en: Victimología, violencia de pareja (de género y bidireccional), violencia entre próximos y justicia restaurativa.

Ámbito de conocimiento: Derecho penal y criminología.

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Amàlia Gordóvil

Profesora colaboradora de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC.

Experto/a en: psicología infantil y juvenil.

Ámbito de conocimiento: Derecho penal y criminología.