El presidente de la Generalitat de Cataluña entrega la Medalla de Honor de la UOC a Gabriel Ferraté

  Foto: UOC

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24/05/2017
Anna Torres Garrote
Más de 200 personas han participado este martes en el acto de homenaje al rector fundador de la Universitat Oberta de Catalunya

El salón Sant Jordi del Palacio de la Generalitat ha sido el escenario, este martes, del homenaje que la UOC ha hecho a su rector fundador, Gabriel Ferraté. Por encargo del gobierno de la Generalitat, ideó y creó la Universitat Oberta de Catalunya en 1994, institución que dirigió durante diez años (1995-2005). Aceptó el reto con la condición de que le dejaran construir una universidad diferente: «Queríamos romper las barreras del espacio y del tiempo con las nuevas tecnologías», ha recordado Ferraté en el acto presidido por el presidente de la Generalitat de Cataluña, Carles Puigdemont. También han intervenido el secretario de Universidades e Investigación, Arcadi Navarro, y el rector de la UOC, Josep A. Planell, quien ha recordado al público asistente que «sin Ferraté no habría UOC».

El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, lo ha definido como un «sabio, científico, humanista, académico y emprendedor», que se avanzó al futuro con la creación de la UOC, en 1994, en un momento en que «no era tan evidente como hoy la conectividad, y los hogares que disponían de internet no llegaban al 5 %». «Su mente brillante entendió que el futuro tenía que estar en esta civilización y en esta cultura que nacía», ha añadido.

El jefe del ejecutivo ha expresado su «profunda admiración» por Ferraté y ha señalado que «en la idea de crear la UOC hay lo que podríamos denominar cultura disruptiva». En este sentido, el presidente ha puesto de relieve que la Cataluña de hoy «es hija de muchas ideas disruptivas y la del futuro será le deudora».

La Universitat Oberta de Catalunya fue la primera del mundo en concebirse plenamente en la red, tal y como ha constatado esta tarde Navarro. En palabras de Ferraté, «la UOC dio cobertura a un proyecto –o más bien a una idea– que algunas personas no acababan de comprender y otras muchas observaban con escepticismo, pero que todos nosotros afrontábamos con una ambición y una ilusión directamente proporcionales a la envergadura del reto». El curso piloto, de septiembre de 1995 a julio de 1996, tuvo 200 estudiantes matriculados de las dos únicas titulaciones que se ofrecían: Ciencias Empresariales y el segundo ciclo de Psicopedagogía.

Para Ferraté, lo que más lo honra es constatar que «aquello que empezó como un proyecto hoy se ha consolidado, ha crecido y tiene un futuro asegurado en Cataluña y en el mundo». Además, es un reconocimiento que ha querido compartir con todas las personas que hicieron posible la creación de la UOC y todos los que le han dado continuidad. «Esta medalla honra muy especialmente a todos los profesores, todos los responsables académicos y gerenciales, todos los administrativos y todos los estudiantes que lo hicieron, y lo están haciendo, posible».

La Medalla de Honor premia también «una mentalidad que es –y tiene que ser– un signo de la identidad de este país: la de la Cataluña abierta, renovadora y valiente, asociada al progreso social, cultural, científico y tecnológico que pone todo esto al servicio de la formación de las personas de su país», ha concluido el rector fundador.


Las grandes apuestas de Ferraté

Según Planell, «el doctor Ferraté entendió que digitalizar no quería decir dar una capa de barniz tecnológico, sino tener la oportunidad de repensar la educación, diversificar el rol del profesorado y otorgar centralidad a las capacidades y demandas del alumnado». Los más de 60.000 graduados de la UOC «evidencian el éxito de este modelo educativo, basado en el acompañamiento docente y adaptado a las necesidades concretas de formación del estudiante».

Josep A. Planell también se ha referido al acierto del rector fundador en su gran apuesta por la investigación. Ferraté puso en marcha el Internet Interdisciplinary Institute (IN3), dirigido por Manuel Castells, centro de investigación de la UOC especializado en el análisis del impacto de las TIC en las diferentes vertientes de la sociedad. Desde entonces hasta el día de hoy, la investigación es una parte central de la universidad, que en estos momentos tiene 43 grupos de investigación, la Escuela de Doctorado y también el eLearn Center. «Estamos convencidos de que docencia e investigación deben estar al servicio de la sociedad para facilitar, conectar, intercambiar y generar talento», ha afirmado Planell.

La UOC nacía con un modelo de gobernanza particular, como universidad de servicio público con modelo de gestión privada, comprometida con Cataluña por medio de la asunción de un claro mandato fundacional y de la rendición de cuentas ante el Parlamento: «una estructura de país, un modelo escalable y exportable, un elemento de vertebración del conocimiento y del talento. Todo ello, gracias a un modelo educativo basado en la proximidad, en la implicación, en la mejora constante», ha concluido Josep A. Planell.


Medalla de Honor de la UOC

En febrero de este año, el Consejo de Dirección de la UOC acordó por unanimidad y a propuesta del rector Planell otorgar la Medalla de Honor de la universidad a Gabriel Ferraté por su visión de una «universidad innovadora y disruptiva que indica, por primera vez en 1994, que el estudiante es el centro del modelo educativo y que la formación tiene que transcurrir a lo largo de la vida». Se trata de la más alta distinción de la UOC y se ha entregado hoy por primera vez.

 

Gabriel Ferraté i Pascual

Ingeniero industrial y perito agrícola, nació en Reus en 1932. Su actividad profesional, científica e investigadora se ha centrado en los campos de la informática, la automática y la robótica

Fue rector de la Universitat Politècnica de Catalunya de 1972 a 1994, con un paréntesis de dos años (de 1976 a 1978), cuando fue nombrado director general de Universidades e Investigación, y más tarde director general de Política Científica del Ministerio de Educación. De 1995 a 2005 fue el rector de la UOC.

Ha sido miembro del Comité Ejecutivo de la International Federation of Automatic Control (IFAC), director del Instituto de Cibernética y vicepresidente del Consejo Interdepartamental de Investigación e Innovación Tecnológica (CIRIT). También ha sido presidente del Instituto Cerdà. Es doctor honoris causa por la Universidad Politécnica de Madrid y por la Universidad de Lleida.

 

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