«Ninguna persona quiere vivir en la calle»

Foto: UOC
07/09/2017
Marian Antón
Oscar Martínez, educador social y participante en el Recuento de personas sin hogar 2017

 

Oscar Martínez fue uno de los voluntarios que participaron en el Recuento de personas sin hogar 2017, que censó en la ciudad de Barcelona a 1.026 personas que duermen en la vía pública. Ha sido educador social durante dieciocho años en la cooperativa TEB d’Habitatge. Es profesor de la Facultad de Educación Social y Trabajo Social Pere Tarrés de la URL así como profesor colaborador de la UOC.

 

¿Puedes explicar qué es la campaña Recuento?

Es una acción conjunta de las instituciones que trabajan para erradicar el sinhorgarismo, es decir, la situación en la que viven personas que no disponen de las mínimas condiciones de vivienda para vivir con dignidad, en Barcelona. Lo hacen mediante la Red de Atención a Personas Sin Hogar (XAPSLL) y consiste en poder hacer el recuento de las personas que duermen en las calles de la ciudad un día y durante unas horas concretas por la noche. Es la quinta vez que se hace en Barcelona y también hay otras ciudades que lo hicieron ese mismo día.

¿Por qué querías participar?

Hay cosas que solo pueden hacerse con una cierta movilización social. Pero, además, esta acción corresponde a una situación que debería avergonzarnos a todos. Que haya gente que duerme en la calle no es para estar orgullosos de un sistema que expulsa directamente a las personas que no tienen medios económicos o personales para tener acceso a la dignidad de un hogar. Nuestra casa es un espacio de referencia vital muy importante; es donde podemos tener nuestro espacio de intimidad, para poder pensar, estar en silencio, decidir cosas con calma y, además, representa un lugar de mucha protección. Todo eso difícilmente lo tiene una persona que vive en la calle, y estas cuestiones son fundamentales para un ser humano. Además, en realidad solo tienes que dedicarle unas horas de una noche del año. No es ningún esfuerzo, pero solo podemos hacerlo si nos ponemos de acuerdo mil personas para obtener los datos.

¿Y cómo funciona el Recuento?

La acción en concreto es muy sencilla. Puedes elegir la zona de la ciudad donde quieres estar. Yo estuve en el barrio de la Bordeta (Sants). Nuestra tarea, como la del resto de voluntarios de aquella noche, consiste en detectar a personas que duermen en la calle y situarlas en un plano en papel o virtual mediante una aplicación. Esto permite tener datos concretos del volumen de personas que están en esta situación y de qué manera se distribuyen físicamente. Basta saber si son hombres o mujeres, la edad aproximada, si es posible, y si van acompañados de algún animal, como un perro. No tenemos que interactuar en ningún caso y solo tenemos que hacer una observación desde la distancia.

¿Qué es lo que más te sorprendió?

Lo que más me ha impactado es recordar a una familia que dormía en una zona más o menos protegida y  verla después en los medios de comunicación porque los vecinos no querían que siguiera allí por diferentes razones.

¿Volverías a participar?

Sí, pero también necesitamos estar atentos a lo largo del año para ver qué se hace al respecto. Nadie quiere vivir en la calle. Que haya más de mil personas que duermen en las calles de Barcelona es fruto de un sistema en el que hemos banalizado el derecho a poder tener casa. Los precios actuales son fruto de la especulación; no es una situación accidental. Hay quien especula con el derecho a tener un espacio personal para vivir de la misma manera que hay gente que especula con el precio de la comida a escala mundial. Es urgente una regulación y una limitación de los precios de los alquileres como primeras medidas para que podamos hablar de un país que garantiza la protección a todos los ciudadanos y no solo a unos cuantos.

¿A quién recomendarías participar en la próxima campaña?

Evidentemente a todo el mundo. Sobre todo si lo hacen como chispa para ser críticos con el sistema que genera esta exclusión residencial y no solo como una acción puntual de la que te olvidas rápidamente.