Volver al trabajo después de ser madre provoca ansiedad y culpabilidad

Foto: Alona-Kraft / Unsplash (CC)
30/03/2017
Anna Torres Garrote
Aceptar que el bebé estará bien y que otros pueden cuidarlo facilita la reincorporación de la mujer a la empresa

Tener un hijo supone una nueva etapa vital, sobre todo para la mujer. La intensidad de los primeros meses de dedicación casi exclusiva al bebé se rompe de golpe acabadas las dieciséis semanas de baja maternal. ¿Cómo vive la madre el retorno al trabajo? «Mayoritariamente con tristeza, ansiedad y angustia», y, a veces, «con culpa», explica Amalia Gordóvil, psicóloga en el centro GRAT y profesora colaboradora de la UOC. Pero cuando la madre acepta que el bebé y ella separados estarán bien, «empieza a disfrutar» de recuperar su vida profesional y de mujer, dice Mireia Cabero, psicóloga y profesora colaboradora de la UOC.

Para Cabero, esta capacidad de aceptación es más sencilla cuando se trata del segundo o tercer hijo, porque la madre ya ha aprendido los recursos para vivir la separación con naturalidad y equilibrio. También lo facilita entender que la separación es necesaria y si el bebé ya supera el año de vida. «La madre se siente menos culpable si se separa de un niño más mayor», matiza.

Pese a estas recomendaciones, las psicólogas afirman que el retorno al trabajo continúa siendo un momento «difícil» para la madre, porque representa un cambio muy importante respecto a la rutina que ha tenido hasta el momento. «Dejará de alimentar al bebé en exclusiva, el cuidado recaerá en manos de otras personas y pasará menos tiempo con él», dice Gordóvil, doctora en Psicología Clínica.


Trabajar las emociones

Una de las claves para minimizar la dificultad de este paso es trabajar las emociones. Las más habituales son el miedo, la culpabilidad y el luto por no poder estar más tiempo con su hijo. «La duración de la baja maternal viene fijada teniendo en cuenta unas necesidades sociales y económicas, pero no pensando en el tiempo que el bebé necesita para desarrollarse», remarca la psicóloga familiar. 

A medida que pasan los meses y se va adaptando a la nueva rutina, las madres necesitan recuperar la vida que tenían antes del parto, sobre todo si con lo que hacían se sentían «motivadas, satisfechas y autorrealizadas». Gordóvil recomienda que las nuevas necesidades que se le crean, que básicamente son personales y están relacionadas con la rutina de antes, las vaya adaptando de manera progresiva y realista a la nueva etapa vital.


Derechos y deberes de la madre trabajadora

Y en el trabajo, ¿con qué dificultades se encuentra? El principal obstáculo que hay que vencer es la falta de atención porque tiene la mente en su bebé. «Esto afectará a su rendimiento y su satisfacción profesional, y le generará culpa e impotencia», alerta Cabero. Gordóvil hace un llamamiento para que el entorno laboral la apoye y no la juzgue. «La mujer tiene que convivir con unas demandas sociales que no son fáciles de conciliar: ser una buena madre y una buena profesional», remarca.

Una manera de conseguirlo es que la empresa disponga de una política que posibilite el ejercicio de la conciliación. «A su vez tiene que garantizar que no repercutirá negativamente en las posibilidades de promoción, en aspectos salariales ni en el acceso a los beneficios sociales», explica la profesora de los Estudios de Economía y Empresa Mar Sabadell. Destaca también que la empresa puede jugar un papel clave de sensibilización en materia de corresponsabilidad entre mujeres y hombres, y fomentar así un mayor equilibrio que aliviará a la madre de su sentimiento de desatención hacia el bebé.

La abogada Sabadell también recomienda al empresario que tenga en cuenta los riesgos que pueden influir negativamente en la salud de la madre y, de rebote, del bebé, como por ejemplo la exposición a productos químicos, hacer turnos de noche o estar sometida a demasiado estrés. «Valorados los riesgos, el empresario puede mantener a la trabajadora en su lugar de trabajo una vez eliminado el riesgo, cambiarla a otro que sea compatible o suspender el contrato», explica la profesora de la UOC.

La primera medida de conciliación legal, en cualquier caso, es el permiso de lactancia. Es el derecho a una hora de ausencia del trabajo hasta que el bebé cumple nueve meses. En caso de parto múltiple, este permiso se incrementa de manera proporcional. La madre también tiene la opción de reducir la jornada media hora o bien acumular el permiso en jornadas completas.