No sé qué estudiar
Elegir el futuro profesional causa en muchos jóvenes estrés y ansiedad. Los expertos recomiendan hacer la elección con tiempo y con el apoyo de la familia

Los alumnos de 4.º de ESO y 2.º de Bachillerato deben decidir estos días hacia dónde quieren encarar su futuro profesional. Para ello cuentan con el apoyo de salones como el de l’Ensenyament o el Futura, que se celebran entre el 22 y el 26 de marzo en Barcelona, o el AULA, que se hizo en Madrid a principios de mes. Sin embargo, muchos de estos jóvenes, que tienen entre dieciséis y dieciocho años, tienen muchas dudas a la hora de hacer la elección, un hecho que puede acabar creándoles estrés o ansiedad. ¿Se puede evitar?

Según la profesora colaboradora de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC Mireia Cabero e impulsora de la cultura emocional pública, la ansiedad aparece cuando el joven no ha tenido tiempo de tomar la decisión o porque no se siente capaz de hacerlo. Entre la sintomatología que puede presentar hay inquietud, incertidumbre, inseguridad, miedo a equivocarse o, en el peor de los casos, al fracaso.

«La forma de afrontar la ansiedad es, precisamente, disponer de un tiempo de reflexión interna acompañado por el estímulo de adultos próximos al joven, como la familia», explica Cabero. En este proceso es importante que el alumno detecte sus «sueños», sus «talentos y fortalezas» y se cuestione «qué quiere aportar y en qué quiere contribuir en el mundo». «El adolescente debe ser consciente tanto de sus capacidades para adquirir, analizar o aplicar diferentes tipos de conocimiento como de sus habilidades en la dimensión social, tales como la comunicación o las relaciones personales», matiza el profesor de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación Antoni Badia.

¿Pero a los dieciséis años se es suficientemente maduro psicológicamente para tomar este tipo de decisión? Cabero asegura que, si el joven está bien acompañado en el proceso, sí tiene la capacidad de pensar en el futuro y en qué contribución quiere hacer a la sociedad en el ámbito profesional. «El problema es que la sociedad no está planteada para que la carrera profesional tenga un sentido de contribución, y, por tanto, hacer la elección de golpe, en cuatro días y con dieciséis años, no es fácil».

Para la psicóloga lo más importante a la hora de hacer la elección es que el estudiante entienda la profesión como una oportunidad de realizarse como persona, de contribuir a la sociedad y de convertirse en una persona más completa. «Deben tener autoconfianza, no ponerse límites y ser fieles a ellos mismos», puntualiza.

Antoni Badia y Guillermo Bautista ―este último también profesor de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC― dejan claro, sin embargo, que se haga la elección que se haga, la decisión no es irreversible. «No pasa nada si se deja de estudiar durante un periodo. La sociedad tiene muchos mecanismos para que la persona consiga aprender a lo largo de la vida», remarca Bautista. De hecho, el colectivo de personas que están en un proceso continuo de aprendizaje ―para aprender idiomas, para actualizarse laboralmente o para ampliar estudios, entre otros fines― no para de crecer.


¿Qué hay que evitar?

Los pedagogos coinciden en que hay cinco aspectos clave que hay que evitar a la hora de elegir los estudios. El primero es escogerlos pensando solo que tienen una buena salida laboral. Según Bautista, para estudiar hay que estar motivado y te tiene que gustar lo que haces. «No se puede controlar cuál será el índice de ocupación de ese sector dentro de cuatro o cinco años, que es lo mínimo que necesitará un estudiante para convertirse en un profesional», puntualiza.

El segundo es hacer la carrera que quiere la familia o en función de los antecedentes profesionales de los padres. «Esto no quiere decir que no le pueda gustar su profesión, pero no debe ser un motivo de presión», deja claro el profesor.

El tercer error más común es no explorar con profundidad los ámbitos que puedan llamarle la atención. A veces hay un desconocimiento muy grande por parte de los jóvenes de lo que pueden estudiar o, incluso, de los ámbitos que les pueden gustar o ayudar a desarrollarse profesionalmente.

Otro aspecto es estudiar una carrera con la que no se siente identificado porque no ha conseguido la nota para la que realmente quería hacer. «Es mejor trazar un recorrido más largo, pero con el que pueda sentirse identificado», dice Bautista.

Y, finalmente, decantarse por unos estudios porque los hacen los amigos o por pensar en un modelo estereotipado de profesional («me gusta la vida de abogado, o de periodista...»). La motivación y la vocación deben ser la clave a la hora de inclinarse por una formación.


La nueva oferta formativa de la UOC en el Saló de l’Ensenyament

La UOC estará presente en el Saló de l’Ensenyament y en el Futura para dar a conocer su oferta formativa y las novedades que se impartirán a partir del curso que viene. Se trata de cuatro grados, quince másteres y tres ciclos superiores de FP.

 

Foto del profesor Antoni Badia Garganté

Antoni Badia Garganté

Experto/a en: Estrategias de aprendizaje, formación de profesores, usos educativos de las TIC en el aula escolar y construcción de conocimiento en entornos educativos virtuales.

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Foto del profesor Guillermo Bautista Pérez

Guillermo Bautista Pérez

Experto/a en: Currículo escolar, didáctica escolar, integración y uso didáctico de las TIC en la escuela, educación para el uso de las nuevas tecnologías, tecnologías de la información y la comunicación y familia.

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Mireia Cabero

Experto/a en: impulsora de la cultura emocional pública.