El autoconocimiento emocional condiciona el éxito profesional

Foto: Ben White / Unsplash (CC)
04/12/2017
Roser Reyner
Saber gestionar las emociones en el trabajo ayuda al trabajador a reducir el estrés laboral y a ser más creativo y resolutivo

El nivel de estrés de los españoles en el trabajo es, como media, superior al 4 en una escala que se mide hasta el 7, según datos del Instituto Nacional de Estadística. Las causas son diversas y están determinadas, como indica la Organización Internacional del Trabajo en un informe presentado el año pasado, por la organización y el diseño del trabajo, pero también por las relaciones laborales. Respecto a este último punto, cada uno puede poner de su parte, sin depender de los demás, para reducir el estrés. Una clave para conseguirlo es hacer que las emociones que sentimos sean aliadas y no enemigas. «Las emociones afectan directamente a las capacidades cognitivas, la atención, la creatividad o la capacidad resolutiva, y saber qué emociones tengo tendencia a sentir en mi puesto de trabajo, y qué significado tienen, puede ayudarme a mejorar», resume Mireia Cabero, psicóloga, coach y profesora de la UOC.

El trabajo, recuerda esta experta, no acostumbra a ser un contexto de tanta intimidad como el de casa, y es recomendable ser capaz de traducir las emociones en acciones de la manera más oportuna y en el momento idóneo; en definitiva, saber gestionarlas y también, si es posible, entender las emociones de los demás para relacionarse mejor con ellos. El sumatorio de las dos cosas tiene nombre: inteligencia emocional.

En realidad, si hacemos caso de un estudio publicado en agosto por investigadores de Francia y Estados Unidos, las personas con una mayor inteligencia emocional tienen más posibilidades de conseguir mentores de renombre y de lograr salarios más altos. Uno de los autores del estudio lo desgrana en un artículo publicado este mes de octubre en The Guardian. Para las personas que consideren que merece la pena intentarlo, Cabero propone a continuación una serie de consejos.


Cinco ideas para trabajar con inteligencia emocional

La profesora de la UOC pone sobre la mesa cinco puntos fundamentales para quienes quieren gestionar mejor sus emociones en el trabajo. Antes que nada, saber qué nos pasa: qué sentimos, qué pensamos o qué actitudes tenemos. «Se trata de pararse muchas veces cada día, un par de minutos cada vez, y observarnos. ¿Estamos tensos o relajados? ¿Lo asociamos a alguna emoción? Poco a poco, automatizaremos esta conciencia», detalla.

En segundo lugar, poner nombre a lo que nos pasa. Es decir: «Conocer poco a poco las normas básicas de las emociones y cómo afectan, en el momento de sentirlas, la manera de pensar, de actuar, de comunicarnos con los demás y de tomar decisiones», ilustra Cabero. El tercer peldaño es saber por qué nos pasa, «buscando lo que ha sucedido dentro o fuera de nosotros y que ha originado la emoción», explica.

Esta, según la psicóloga de la UOC, es la manera de llegar al cuarto punto: aceptar lo que nos pasa, aunque no estemos orgullosos de ello. «Lo que no nos satisface de nosotros mismos pide ser aceptado y no rechazado, porque así el cambio será más fácil», subraya Cabero, que apunta que «no hay emociones positivas ni negativas, sino que todas son positivas porque nos dan información muy valiosa sobre lo que nos está pasando». Por último, la directora del curso de verano Profesionales emocionalmente inteligentes propone un último paso a la hora de tomar decisiones: «Ser fieles a lo que sentimos, necesitamos y priorizamos en la vida, porque es importante que respetemos la cabeza y el corazón».

En definitiva, se trata de «decidir conscientemente cuándo y por qué encontramos oportuno expresar un determinado estado emocional a los compañeros de trabajo y saber que podemos expresar el mensaje de la emoción sin hacerlo emocionados, porque nos jugamos mucho», concluye Cabero.


Cinco ideas para el liderazgo emocional de equipos de trabajo

A las cinco ideas genéricas para gestionar las emociones de forma inteligente en el trabajo, la experta de la UOC añade cinco consejos para el liderazgo emocional de los equipos de trabajo:

  1. Mirar a los compañeros y procurar identificar su estado emocional, para encontrar la forma de comunicarse coherentemente con ellos.
  2. Darse cuenta de qué emociones despertamos en los demás y poder así matizar los estilos comunicativos.
  3. Cuidar a las personas del equipo, estar abiertos a entenderlas y a ayudarlas a gestionar su emocionalidad, para humanizar la relación.
  4. Decidir a conciencia qué emociones queremos generar en el equipo, para disfrutar de ellas en paralelo a la consecución de objetivos.
  5. Invertir en la cultura emocional, introduciendo buenos hábitos, como por ejemplo un liderazgo participativo.