Clubhouse, la red social exclusiva y de alto perfil en la que todos quieren escuchar

  clubhouse red social

Foto: Nathan Reboucas / Unsplash

El aislamiento social y la fatiga de las pantallas son algunas de las causas del éxito de esta aplicación, basada en el sonido

Un selecto club donde, gracias a la invitación de otro usuario, uno puede escuchar, por ejemplo, a Elon Musk, Mark Zuckenberg o Vladimir Putin charlando. Clubhouse ha conseguido admiradores de alto perfil y 8 millones de descargas, según el último informe de la firma App Annie, y se sitúa como una de las redes sociales revelación. Justo cuando hace un año de su puesta en marcha, está valorada en 20 millones de dólares. Esta red con una clara apuesta por el audiochat ha conseguido atraer a figuras públicas famosas y de alto perfil tan dispares como Oprah Winfrey o Drake. Esto, sumado a la escasez de invitaciones y al funcionamiento, a día de hoy, solo para iPhones, la ha convertido en una red exclusiva y muy atrayente. “A pesar de las restricciones de uso y acceso, Clubhouse se está posicionando y consolidando. Además, reúne una buena parte de características de éxito: los directos, los contenidos efímeros, el buenrollismo (aún no se han instalado haters ni trols), el diálogo constructivo y positivo y la apuesta por huir de la imagen y el vídeo”, afirma Ferran Lalueza, profesor de los Estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación de la UOC

 

La revolución de la voz empujada por la fatiga de las pantallas 

Tanto los pódcast como los audiolibros han ido ganando oyentes durante este año. Casi la mitad de los internautas españoles ya escuchan pódcast: un 47,1 % en 2020, frente al 41,5 % en 2019, y uno de cada tres internautas consume audiolibros: un 32,2 % en 2020, frente al 27 % en 2019. La pandemia nos ha empujado, por agotamiento, de la imagen al sonido. 

“Estas aplicaciones han ganado importancia debido a esta época de aislamiento social masivo que estamos viviendo y a la fatiga del elemento pantalla”, advierte Miquel Pellicer, profesor colaborador de los Estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación de la UOC. Clubhouse compite directamente con Tik Tok, Zoom y Twitch. “Mientras que en las dos primeras la atención y concentración son máximas por la necesidad de crear contenidos o atender a lo que hay en la pantalla, Twitch y, sobre todo, Clubhouse son como la radio de siempre, las tienes encendidas y escuchas”, explica Pellicer. “Clubhouse consigue ‘acompañar’, un hecho importante en una sociedad global, pandémica y saturada de imágenes y pantallas”, añade.

 

El selecto club donde escuchar

A través de una invitación y después de descargar la aplicación, el usuario deberá personalizar su lista de gustos e intereses y ahondar, entonces sí, en las diferentes salas de voz. El algoritmo se nutre de los gustos de los usuarios, lo que permite segmentar de mejor forma. Para Pellicer, esto mejora el enfoque de la plataforma, ya que se entra a escuchar, a decir y a aprender y se evitan situaciones de odio o haters. “La experiencia es aquí y ahora, espontánea, en directo y sin poder recuperar la conversación, ya que no queda guardada”, explica Pellicer. 

Según las propias normas de Clubhouse, no es posible grabar o reproducir las salas o escuchar la charla a posteriori o compartir información obtenida en Clubhouse sin permiso previo. “Esto le confiere una imagen de exclusividad que conecta muy bien con el concepto de club, de algo exclusivo para miembros”, afirma Lalueza. Lo que sí que se permite en estas salas es que los participantes puedan levantar la mano e intervenir en la conversación. “Se permite que los usuarios se conviertan en prosumers, es decir, consumidores y creadores, en cuestión de segundos. En esta aplicación no es la imagen por la imagen, es el contenido y el argumento sonoro lo que añade valor. No vale aparentar, hay que compartir y aportar contenido de calidad”, añade Pellicer. 

 

¿Influencers sonoros?

Conseguir monetizar los contenidos de calidad es lo que, según Reuters, se está planteando Clubhouse de forma inminente. En esta línea, Pellicer afirma que “el contenido de calidad en Clubhouse puede significar monetizar las charlas con personajes relevantes o contenidos con un valor añadido más allá del contenido commodity”. La aplicación se está planteando diferentes tipos de generación de ingresos: propinas, venta de tiques y/o suscripciones. De momento, no se ha decidido cómo se integrará todo esto y se está proponiendo como prueba piloto para algunas cuentas.

Otro de los puntos clave será ver si Clubhouse se mantiene cerrado y exclusivo solo bajo invitación o si finalmente se abrirá y democratizará para todos los usuarios. “A pesar del riesgo de perder la exclusividad, los gestores de esta plataforma no tienen más remedio que abrirla al máximo, porque de lo contrario estaría muy expuesta a que las plataformas mainstream (como Twitter o Facebook) acaben consolidando propuestas muy similares a las de Clubhouse y las hagan llegar a los millones de usuarios que ya tienen”, advierte Lalueza. “Para hacer frente a esta amenaza, deberá permitir acceso para poder crecer y que las otras plataformas no le ganen la batalla en su propio terreno”, añade. Una de las batallas más importantes ante este desafío será enfrentarse a la transparencia y la moderación del contenido, como ya hacen Facebook y YouTube, algo por lo que ha sido criticada.

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Foto del profesor Ferran Lalueza Bosch

Ferran Lalueza Bosch

Experto/a en: Comunicación de crisis, comunicación corporativa, redes sociales, responsabilidad social corporativa, comunicación persuasiva en internet.

Ámbito de conocimiento: Comunicación, relaciones públicas, social media y periodismo.

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Miquel Pellicer

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Ámbito de conocimiento: Comunicación, relaciones públicas, social media y periodismo.