«Si a un niño con dificultades le hacemos hacer un trabajo intensivo, el grado de mejora será mucho más alto que si esperamos a edades posteriores»
Foto: UOC
11/04/2017
Francisco Ponsa
Llorenç Andreu Barrachina, director del máster universitario de Dificultades del Aprendizaje y Trastornos del Lenguaje

 

Llorenç Andreu Barrachina es profesor de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación y director de programa del máster universitario de Dificultades del Aprendizaje y Trastornos del Lenguaje, el máster de la UOC con más estudiantes matriculados. Como investigador, forma parte del Grupo de Investigación en Cognición y Lenguaje (GRECIL-UB / UOC), que fue pionero mundial en la aplicación del registro de los movimientos oculares para estudiar el procesamiento del lenguaje en niños con trastornos del lenguaje.

¿Cuáles son en este momento los principales trastornos en el lenguaje en el ámbito de la educación?

En la escuela se trabaja el lenguaje en tres modalidades: la expresión oral, la lectura y la escritura. En el lenguaje oral, el principal trastorno es el trastorno específico del lenguaje (TEL), que afecta a un 7 % de los niños. Estos niños, sin causa que lo explique (no tienen ninguna pérdida auditiva ni ninguna discapacidad intelectual, etc.), no aprenden el lenguaje como los demás. Son niños y niñas que tienen problemas graves para poder expresarse cuando hablan y para poder comprender cuando escuchan a las personas que los rodean. Si hablamos de lectura, la dislexia es el trastorno más significativo. Estudios que se han hecho en España sostienen que en torno al 5 % de la población infantil tiene dislexia. Este trastorno afecta la automatización de la lectura. Cuando tú lees, transformas grafías en sonidos, pero este proceso, que para nosotros es muy sencillo, ellos no lo automatizan y, por tanto, les cuesta mucho leer. Son muy lentos leyendo, consumen muchos recursos atencionales al hacer esta descodificación y tienen problemas de comprensión y de ortografía.

¿Y en cuanto a la escritura?

El trastorno es la disgrafía y a menudo va asociada a la dislexia. Muchas veces cuando tienes problemas de escritura también los tienes de lectura. Venimos de una tradición que separaba disgrafía y disortografía. La disgrafía era el problema motriz del trazo mientras que la disortografia se manifiesta en los problemas ortográficos. Ahora se valoran muchas más cosas, como la organización del discurso y los mecanismos de cohesión, y todas las dificultades en el ámbito que sea se incluyen dentro de la disgrafía.

¿Es importante trabajar estos trastornos en los niños desde pequeños?

¡Sí, por supuesto! El cerebro es plástico. Trabajando se puede mejorar la parte en que existe una dificultad. Evidentemente, una persona que no presenta ninguna dificultad tiene más maleabilidad, y una persona que presenta dificultades, tiene menos. Pero si a una persona con dificultades le hacemos hacer un trabajo intensivo, el beneficio o el grado de mejora será mucho más alto que si esperamos a edades posteriores. Y eso es lo que está pasando. Los niños con TEL son hablantes tardíos, que aprenden a hablar hacia los dos años, mientras que las primeras palabras en los niños normales aparecen más o menos al año. ¿Qué pasa? Pues que muchas veces los padres los llevan al pediatra y este les dice (esto es una generalización, claro): «Oigan, no se preocupen, ya evolucionará». Entonces empiezan la educación infantil, a los tres años, y los maestros dicen –y que conste que yo soy maestro y lo he dicho–: «Esperemos a los cuatro, a ver si hay cambios». Y a los cuatro, a mitad de curso, los empezamos a evaluar y acabamos dándoles atención logopédica a los cinco. Este es un patrón bastante frecuente. Empezamos a los cinco años y a los seis ya están en primaria y entonces la importancia se centra en el lenguaje escrito. Y, si no trabajamos de manera intensiva el lenguaje oral, tendremos dificultades con el lenguaje escrito. Y este es un itinerario muy habitual.

¿Y cuáles son las principales dificultades en el aprendizaje?

Cuando hablamos de dificultades de aprendizaje, el concepto que se recoge en la literatura científica se refiere a problemas en el aprendizaje escolar. Estos fundamentalmente son la dislexia, la disgrafía y la discalculia. Es decir, dificultades en el aprendizaje de la lectura, de la escritura y de las matemáticas. Pero hay autores que también incluyen aquí todas las dificultades escolares derivadas de trastornos de desarrollo (autismo, TDAH, discapacidad intelectual, etc.). Nosotros también trabajamos estos trastornos en el máster y los estudiamos desde el punto de vista de la afectación que tienen en los aprendizajes escolares.

Estas patologías vinculadas a las dificultades en el aprendizaje ¿han existido siempre o son un síntoma del estrés y la aceleración de nuestra sociedad?

Hay trastornos en los que la incidencia está incrementando. Por ejemplo, en el autismo se ha demostrado que ha aumentado. Lo que no está claro son las causas. Hay hipótesis que apuntan a la contaminación ambiental y a la contaminación que nos llega por los alimentos. Sin embargo, esto no está comprobado científicamente. Pero lo que está claro es que la estampa típica de muchos hogares, con los padres mirando el móvil y los hijos con la tableta, no beneficia. No digo que aparezcan problemas, pero un niño aprende a desarrollar su lenguaje mediante la interacción con el adulto. Si no nos tomamos este tiempo para conversar o interactuar, el proceso de evolución de un niño con problemas será más lento. Por otra parte, el ritmo de vida y el nivel de estrés de la sociedad, debido a los cuales muchas veces se llega a casa a las nueve de la noche cuando el hijo ya duerme, no ayudan a prevenir los trastornos.

Aproximadamente la mitad de los estudiantes que cursan un máster en la UOC están matriculados en el máster de Dificultades del Aprendizaje y Trastornos del Lenguaje. ¿A qué atribuyes este éxito?

Creo que había una necesidad formativa en la sociedad y la hemos cubierto. Justamente lo que tiene que hacer un máster es especializarse en un ámbito con demanda. Y nosotros hemos encontrado un ámbito en el que había mucha carencia formativa. Lo que más preocupa a un maestro cuando está en la escuela es que sus alumnos aprendan. Y, evidentemente, los que tienen más dificultades son los que tienen que preocuparle más. Todo lo que haces para que aprendan los niños que tienen dificultades también es beneficioso para los que aprenden de forma regular. Es decir, si mejoras la manera de enseñar a los niños con dificultades, también mejorarás la manera de enseñar a los que no las tienen. Además, el hecho de que el máster sea virtual también ha favorecido mucho que tengamos un gran número de matrículas; pero no nos esperábamos esta cantidad de estudiantes. La verdad es que fue una sorpresa.

«La gran ventaja que tenemos es un modelo que conjuga conocimientos académicos y prácticos.»

¿Cuáles son los principales objetivos del máster?

Ofrecer una formación de calidad. En este sentido, debo dar las gracias a mucha gente: a un excelente equipo de profesores responsables de asignatura, al equipo de tutores (¡que es fabuloso!) y a unos profesores colaboradores extraordinarios. Es un reto muy importante porque tenemos un gran volumen de estudiantes. Hemos crecido mucho. En 2012-2013 empezamos el primer curso con casi doscientos estudiantes, y ahora tenemos 2.200. Y este incremento se ha producido en cuatro semestres. Por ello se han tenido que hacer muchas contrataciones y todos hacemos un gran esfuerzo.

¿Qué destacarías del máster?

Siempre que hablo del máster digo que la gran ventaja que tenemos –y esto no es exclusivo del máster, sino que se produce gracias al sistema de la UOC– es un modelo que conjuga conocimientos académicos (de profesores responsables de asignatura provenientes de la academia) y prácticos (de profesores colaboradores vinculados al mundo profesional). Y, en este sentido, una de las ventajas es la articulación entre la academia (los materiales se diseñan con rigor académico, están actualizados y son relevantes) y el mundo práctico (la persona que plantea las actividades, que da el retorno personalizado a los estudiantes y que los evalúa es un profesional del sector). Esta articulación entre teoría y práctica es un plus respecto a hacer este máster en una universidad presencial, porque allí, generalmente, quien imparte clases en los másteres son académicos. También creo que encontramos un ámbito –el educativo– en el que faltaba mucha formación, por eso la mayoría de nuestros estudiantes son maestros. Y, finalmente, hemos creado muchos materiales innovadores y multiformato.

Además de dirigir el máster, desarrollas una labor investigadora intensa. ¿Cuál es tu línea de investigación más relevante?

Nosotros investigamos en el trastorno específico del lenguaje (TEL) y fuimos los primeros en usar una metodología del registro de los movimientos oculares (eyetracking) en el estudio de la comprensión y la producción del lenguaje en niños con TEL. Esta metodología permite analizar la comprensión del lenguaje en tiempo real. Situamos a los niños frente a una pantalla de ordenador que tiene un dispositivo que registra lo que miran mientras escuchan frases o narraciones asociadas. Ello nos permite analizar de qué manera comprenden y determinar si los errores son de comprensión o de producción.