Expertos en 'fake news' proponen la creación de una comisión nacional para evitar los bulos por internet

  Foto: Pch.vector / Freepik

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09/12/2019
Beatriz González
Las fake news se extienden más rápidamente que la verdad: un bulo por ciudadano

Hervé Falciani participa el 12 de diciembre en Sevilla en el ciclo de debates «Líderes», organizado por la UOC

Entre el 1 de enero y el 31 de octubre de este año, las fake news políticas publicadas en Estados Unidos superaron los 158 millones de visitas en Facebook, lo que equivale a más de un «bulo» por ciudadano con derecho a voto. Son datos del último estudio de la organización activista internacional Avaaz, que añade que las páginas oficiales del Partido Demócrata y del Partido Republicano fueron vistas tres veces menos —tuvieron 59 millones de visitas— en ese mismo periodo. Las cifras confirman lo que otros estudios ya habían puesto en evidencia: las fake news se extienden con mayor rapidez que la verdad. En concreto, tienen un 70 % más de probabilidades de ser reproducidas, según un reciente estudio del MIT.

Los datos recogidos en España tampoco son alentadores. El I Estudio sobre el impacto de las fake news en España reveló que el 60 % de los encuestados creía saber detectar las noticias falsas, cuando en realidad solo el 14 % sabía diferenciarlas.

¿Qué hacer ante esta situación que puede tener graves consecuencias? Para Hervé Falciani, el ingeniero de sistemas conocido por su papel en el escándalo de Swissleaks, y uno de los asistentes al ciclo de debates «Líderes», organizado por la UOC el día 12 en Sevilla, una posible solución sería la creación de «una comisión nacional de acceso a la información, que regularía y protegería el derecho a la información, evitando los monopolios dentro de los canales de difusión». Se trataría de un organismo similar a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, pero en la esfera de internet. «Por medio de ella podría impedirse que plataformas como por ejemplo Facebook saturaran con una misma propaganda a una población determinada, con intención de hacer que se vote a un candidato o para influir en que no se vaya a votar y de esa forma gane otro», explica aludiendo al caso Cambridge Analytica.

 

Las noticias falsas llegan a las personas adecuadas

El número de noticias falsas o descontextualizadas no deja de crecer. Las desinformaciones son protagonistas indiscutibles de la actualidad diaria, especialmente en época de elecciones. Pero además se incrementan progresivamente, año tras año. Así lo desvela The Global Disinformation Order: 2019 Global Inventory of Organised Social Media Manipulation, elaborado por el Oxford Internet Institute, que asegura que las campañas de desinformación han aumentado en los últimos años, de forma que si en 2018 se registraron en 48 países, este año ya afectan a 70.

En realidad, los rumores falsos o bulos son tan antiguos como la historia de la sociedad. La novedad es que internet ha cambiado las reglas del juego. Y en opinión de Pablo Lara, profesor de los Estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación de la UOC y también asistente al debate «Líderes», parte del éxito de la viralización de las fake news se encuentra en que los mensajes llegan a las personas indicadas.

«Con la entrada de internet y de nuevos conceptos que no manejábamos antiguamente, los patrones de comunicación se han modificado», explica Lara. «Hasta ahora había un emisor, un receptor y el canal, que era neutral. Pero ahora el canal arbitra, y eso puede tener una serie de impactos. Gracias a la algorítmica puedes recibir recomendaciones de un contenido que se parezca al que tú estás trabajando en redes. Por eso la noticia falsa encuentra patrones de gente que puede consumirla, que es lo que interesa porque es el tráfico el que mantiene vivas estas plataformas», señala Pablo Lara.

Internet es una de las razones que explican que la desinformación, las medias verdades o las fake news se extiendan con tal rapidez. Pero también hay otros factores que contribuyen al éxito de estos mensajes, y es que refuerzan las creencias de un alto porcentaje de receptores. «El alto impacto se explica porque esos mensajes ayudan a relatar de una forma fácil y cómoda la propia verdad en la que cree uno», explica el profesor de la UOC. «Si yo defiendo que el azúcar es malo y me llega un mensaje con una imagen de unos ratones que han muerto por atiborrarse de azúcar, mi reacción será: "¿Has visto? El azúcar es malo". El mensaje, sea cierto o no, nos da la razón de una forma no crítica, sobre todo si va acompañado de una imagen. Entonces, el receptor puede decir: "No lo digo yo, lo dice esta fotografía"».

 

Las soluciones, el día 12 en Sevilla

El debate del ciclo «Líderes» del día 12 abordará estos temas junto a otros, como de qué manera nos afecta la desinformación no solo como receptores, sino también cuando somos nosotros quienes formamos parte del mensaje, por ejemplo por medio de una imagen, o la importancia de saber qué comunicar en cada momento y cómo usar la tecnología para ello en el nuevo liderazgo.