¿Cómo gestionar las vacaciones de los niños?

Foto: Caroline Hernandez / Unsplash (CC)
22/06/2017
Raquel Font

Se termina el curso y los niños tienen casi tres meses por delante sin escuela. Son ochenta y dos días de vacaciones que pueden llegar a dar para mucho pero que a menudo requieren muchos esfuerzos por parte de las familias para poder gestionarlos. ¿Qué tipo de actividades deberían hacer durante el verano los chavales? ¿Tienen que mantener una rutina o se les debe dejar plena libertad? Y los deberes, ¿también deben seguir haciendo?

Amàlia Gordóvil, profesora colaboradora de los Estudios de Psicología de la UOC y doctora en Psicología del centro GRAT, cree que el ingrediente fundamental de las vacaciones escolares debería ser «poder pasar tiempo de diversión en familia, tiempo que tiene que ser cualitativo». Pero para no acabar necesitando «unas vacaciones de las vacaciones», el también profesor colaborador de Psicología de la UOC y de Psicología evolutiva y de la educación de la UIB, Daniel Adrover, añade que, además de diversión, las vacaciones tendrían que permitir el descanso tanto de los padres como de los hijos.


Actividades de verano

La realidad es, sin embargo, que muchos padres no pueden pasar todas las vacaciones con sus hijos porque tienen que trabajar y la mayoría hacen lo imposible para que estén bien atendidos. Casals de verano, colonias, campos de trabajo, campus deportivos se han convertido en algunas de las alternativas más populares entre las familias que necesitan alguna actividad para llenar el tiempo libre de su hijo.

«Son una buena oportunidad para que los menores conozcan a otros niños y tengan experiencias variadas siempre que puedan realizar actividades que les gusten y no lo vivan como una experiencia que les cause ansiedad ni tengan la sensación de que los padres se deshacen de ellos temporalmente», apunta Adrover. Para evitar esta última percepción, el experto recomienda escuchar las preferencias de los chavales a la hora de planificar las vacaciones: «Si se sienten parte de ellas, se  implicarán mucho más».

¿Qué tipo de actividades tendrían que hacer los niños durante las vacaciones? Según Adrover, tendrían que ser diferentes de las del resto del año, y esto también incluye aprender a estar aburridos «sin hacer nada especial». El experto aconseja que fomenten la colaboración y participación de los padres. Como ejemplo pone hacer salidas familiares en bicicleta o kayak, cocinar un plato que escojan los niños, pasar una tarde disfrutando de un juego de mesa o hacer un baile en grupo. «El objetivo es que los padres participen e incentiven actividades al aire libre, la comunicación persona a persona e incluso el interés por ámbitos más desconocidos para los hijos, como el arte», añade.


Desigualdades sociales y económicas

Pero realizar cualquier actividad vale dinero, y para muchas familias es un gasto extra que no pueden asumir. Según el informe Nativos de la crisis: los niños de la llave de la ONG Educo, en España hay 580.000 niños de entre seis y trece años que se quedan solos toda la tarde durante las vacaciones escolares de verano porque sus padres trabajan, pero, a pesar de ello, no tienen suficiente dinero para pagarles actividades de ocio durante el verano.

Gordóvil reclama más propuestas desde la Administración pública para dar respuesta a estas necesidades. Y es que los niños, a esas edades, «no están capacitados para realizar una gestión funcional de su tiempo», y tener tanta libertad sin pautas puede acabar siendo perjudicial para la criatura. De hecho, según Gordóvil, si esta situación «se mantiene en el tiempo, es un factor de riesgo de desarrollar conductas patológicas». Si un niño sale a la calle sin ninguna supervisión de un adulto, puede tener compañías poco recomendables o, si se queda en casa solo, puede pasarse horas viendo en la televisión contenidos que no son adecuados para su edad y jugando a videojuegos sin limitación; puede, incluso, llegar a desarrollar una adicción a las nuevas tecnologías.


Rutinas y deberes

Además de los casals, la otra gran duda de los padres a la hora de gestionar las vacaciones de sus hijos es si hay que mantener las rutinas o es más recomendable ser flexible. La clave es el equilibrio, asegura Adrover. «Lo importante es saber explicar los límites que se ponen a los niños evitando el argumento de la autoridad. Hay que alabarlo y reforzarlo cuando respeta los contextos regulados y, al mismo tiempo, hace falta que tenga muchos momentos de libertad que le permitan divertirse, fomentar la imaginación y desarrollar la creatividad», matiza el experto. Gordóvil propone organizar las vacaciones por semanas. De este modo el chaval sabe qué hará, a pesar de que también recomienda ser flexibles y adaptarse, lo que supone un buen aprendizaje para los niños.

¿Y los deberes? ¿Deben hacer? Depende de cada niño y del mensaje que los padres quieran transmitir. «Si queremos que note que nos sentimos orgullosos de su esfuerzo durante el curso, lo más coherente es dejarlos disfrutar de las vacaciones sin tener que estudiar; pero, si consideramos que no ha cumplido con sus responsabilidades, deberán incorporarse ratos de estudio en su rutina», explica Gordóvil. Adrover es más partidario de que se potencien actividades de movimiento. «En la actualidad se da mucha importancia al conocimiento académico, semántico y a los deberes, y se dejan aparte elementos muy valiosos de la educación, como las habilidades sociales, los juegos sin pantallas, la actividad física, la educación emocional y el humor. Estos últimos son esenciales para llevar una vida feliz y es preciso darles la atención que merecen. El verano es un buen momento para hacerlo», concluye.

 

#expertosUOC

Amàlia Gordóvil

Profesora colaboradora de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC.

Experto/a en: Doctora en Psicología del Centro GRAT.

Ámbito de conocimiento:

Daniel Adrover

Profesor colaborador de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC.

Experto/a en: Profesor de Psicología evolutiva y de la educación de la UIB.

Ámbito de conocimiento: