«Intento conectar al máximo con la música que interpreto para llegar al público de forma directa y honesta»

Foto: Edgar Lledó
20/04/2017
Anna Torres
Laia Puig, violonchelista profesional y graduada de la UOC

 

Toda una vida dedicada a la música. Así podrían resumirse los treinta y siete años de la violonchelista Laia Puig. Su formación empieza a los seis años en el Conservatorio de Cervera y pasa nueve en las universidades de Graz, Basilea y Berlín. A lo largo de todo este tiempo consigue hacerse un lugar entre los virtuosos que tocan este instrumento. Tanto es así que ha sido solista con la Orquesta Sinfónica del Vallès en el Palau de la Música Catalana y con la Orquesta de Cámara del Garraf en el Festival Internacional Pau Casals, entre otros. Su actividad concertística le ha hecho recoger galardones en numerosas ocasiones, como los que le concedieron en los concursos Germans Claret y Ciutat de Xàtiva, por mencionar algunos. Actualmente es miembro del cuarteto de violonchelos Les Mademoicelli y pedagoga en el Conservatorio Profesional del Liceo y de Cervera. En 2012 termina el máster universitario de Gestión Cultural en la UOC para formarse en otro de los ámbitos que le interesan.

 

¿Haberte formado en otros países te ha enriquecido culturalmente?

Considero que vivir en el extranjero enriquece en todos los sentidos, no solo en el ámbito cultural, puesto que te proporciona una perspectiva mediante la cual puedes cuestionar muchos aspectos de tu identidad individual y colectiva. Recomendaría a cualquier estudiante que viviera la experiencia de formarse en el extranjero.

¿Qué sientes cuando eres solista? ¿Piensas en el público que te mira y escucha o estás tan inmersa en la música que ni te das cuenta?

Tocar de solista hace sentirme privilegiada. Cada concierto es una experiencia única en la que vives todo tipo de emociones con mucha intensidad. Personalmente, cuando toco intento conectarme al máximo con la música que estoy interpretando porque pienso que es la forma más directa y honesta para que mi mensaje llegue al público.

«Cada concierto es una experiencia única en la que vives todo tipo de emociones con mucha intensidad»

 

¿Qué representa para ti haber sido galardonada?

Los galardones nunca han tenido mucha importancia para mí. Lo que me resulta interesante y estimulante es el reto personal que supone presentarte a un concurso, puesto que implica un gran esfuerzo, disciplina y un compromiso con uno mismo, y esto solo puede hacerte crecer como músico y como persona. Es evidente que los premios hacen ilusión y el reconocimiento es importante, pero esta no puede ser su única finalidad.

¿De qué forma se puede acercar la música clásica a los más pequeños? ¿En casa, en la escuela..?

Hay que buscar formas creativas en todos los ámbitos. Los niños tienen que divertirse y tienen que emocionarse con la música clásica y los conciertos infantiles deben ser inteligentes y con intérpretes de calidad. No debemos olvidarnos que la imaginación de un niño es ilimitada, y cuanto más creativo sea el mensaje que estemos transmitiendo, más interesante será a sus ojos.

«Los conciertos infantiles deben ser inteligentes y con intérpretes de calidad»

 

Compaginas los conciertos con la docencia en el Conservatorio Profesional del Liceo y de Cervera. ¿Cómo debe ser una buena maestra, de aquellas que marcan la educación de los pequeños y jóvenes?

Para mí, un buen maestro es aquel que es capaz de entender la psicología y las necesidades de cada alumno y que sabe acompañarlo para que crezca en el ámbito personal, al mismo tiempo que guía el aprendizaje del instrumento y su formación integral como músico. Un buen maestro debe enseñar mucho más que recursos técnicos.

Hace cinco años, en 2012, terminaste el máster universitario de Gestión Cultural en la UOC. ¿Qué te ha aportado a tu vida personal y profesional?

Haber cursado el máster y haber trabajado como gestora cultural me ha permitido conocer y valorar todas las tareas que son necesarias para que pueda llevarse a cabo un proyecto. Creo que sería muy positivo para todo el sector cultural que hubiera más gestores provenientes del mundo artístico y más artistas con conocimientos de gestión.

¿Por qué elegiste este tema para formarte?

Porque tenía claro que tenía inquietudes artísticas y que quería empezar proyectos propios, y me hacían falta recursos para sacar adelante mis iniciativas. De hecho, mi trabajo final de máster se centró en la gestión de una orquesta de cámara y se materializó con la creación de la Camerata432, la orquesta residente en la Schubertíada de Vilabertran, de la que he sido directora artística hasta el año pasado. Y ahora sigo con nuevos proyectos propios, como el cuarteto de violonchelos Les Mademoicelli.

¿Qué es lo que más te sorprendió de estudiar en línea?

La libertad que da poder seguir formándote desde cualquier lugar del mundo y poderlo hacer con plena libertad de horarios. ¡Todavía recuerdo cuando estaba de gira y después de los conciertos me encerraba en la habitación del hotel para poder terminar las PEC a tiempo!

Hoy en día, ¿cómo compaginas la actividad concertística, la música de cámara, la pedagogía y la gestión cultural?

Actualmente dedico tres tardes a la pedagogía, y con el resto del tiempo que me queda intento encontrar el equilibrio justo para poder sacar adelante mis propios proyectos, participar en las propuestas que me llegan que me parecen más interesantes artísticamente hablando y seguir creciendo como música y persona. No es fácil encontrar este equilibrio, ¡pero con los años creo que estoy aprendiendo!