Los expertos aconsejan hacer comidas en familia para prevenir trastornos alimentarios

Un entorno familiar excesivamente preocupado por la dieta o el peso es alguno de los factores que pueden predisponer a la aparicin de trastornos de conducta alimentaria (TCA) como la anorexia o la bulimia en el seno familiar. Se calcula que estas patologas afectan al 5 % de jvenes y adolescentes de entre 12 y 21 aos, aunque el 11 % de esta poblacin diana tiene riesgo de sufrir alguno de estos trastornos. Los expertos aconsejan hacer al menos una comida al da en familia como medida preventiva y evitar realizar preguntas sobre la comida o comentarios sobre el fsico cuando se est en pleno tratamiento.

Los ltimos estudios apuntan a un componente gentico y hereditario de los trastornos alimentarios, pero segn la psicloga y profesora de los Estudios de Ciencias de la Salud de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) Andrea Arroyo, estas patologas no se pueden explicar solo por una causa, sino que son fruto de un conjunto de distintos factores: genticos, pero tambin biolgicos, personales, psicolgicos, socioculturales y familiares.

La experta apunta que algunas conductas familiares pueden actuar como factores que aumentan el riesgo. «Si existe una preocupacin por el peso y la figura, esto puede repercutir en una mayor insatisfaccin corporal y en una baja autoestima, lo que acta como factor precipitante del TCA en un futuro», explica. Aade que aquellas familias que valoran excesivamente el cuerpo y la apariencia, y asocian el xito social al aspecto fsico y al hecho de estar delgado, tienen una mayor probabilidad de que alguno de sus miembros sufra un TCA.

La psicloga y mster en Psicologa y Deporte Beatriz Galilea, miembro de la Mesa de Dilogo por los Trastornos Alimentarios, coordinada por la Agencia Catalana de Consumo, explica que hay familias que se comportan como modelos. «A veces son las primeras que dan instrucciones del tipo “no comas tanto pan que engorda”, o que confunden la morfologa corporal de las adolescentes que depositan ms grasa en algunas partes del cuerpo con la obesidad», explica. Unas conductas de riesgo, junto con el hecho de pesar muy a menudo a un nio, que pueden terminar desencadenando un trastorno alimentario en el futuro. La experta insta a los padres a estar muy alerta durante la adolescencia y los ltimos aos de infancia, ya que apunta a que estos trastornos alimentarios cada vez tienen lugar a una edad ms temprana.

La profesora Arroyo explica que la familia tiene a su alcance varias herramientas para actuar preventivamente antes de que aparezcan los sntomas. Por ejemplo, la sobreproteccin, el control excesivo o exigirle resultados al nio o adolescente por encima de sus posibilidades no ayuda. Tampoco lo hace encasillar a los hijos por su carcter o su forma de ser. En este sentido, insta a valorar a los hijos por su persona y no por su aspecto fsico, y a promover su autoestima, reforzando todo lo que hacen bien y hacindoles aceptar que nadie es perfecto. Tambin insta a los padres a ayudarles a ser crticos ante los ideales de belleza y a combatir los mensajes que reciben de las redes sociales o los medios de comunicacin con la idea de que estar delgado no te hace ser ms feliz. Arroyo tambin aboga por hacer al menos una comida al da en familia y hacer partcipes a los hijos en las preparaciones alimenticias. «Esto resulta una ayuda para que aprendan a hacer con criterio propio elecciones saludables», explica.

Marga Serra, experta en educacin nutricional y trastornos del comportamiento alimentario y profesora de la UOC, se posiciona en la misma lnea. «Hay que trabajar la autoaceptacin y la autoestima desde pequeos. Es importante que los nios no se vean solo como una talla o un nmero en la bscula», explica Serra, que cifra en un 50 % las adolescentes que no se sienten bien con su cuerpo. Aade que tambin es importante que sean crticos con los anuncios y las dietas estrictas, y que en el seno familiar se fomente la alimentacin mediterrnea, el ejercicio fsico saludable y el descanso.

Una vez el problema ha aparecido, el apoyo familiar sigue siendo bsico en la recuperacin de la persona afectada. «La familia es el apoyo esencial en la recuperacin», destaca. La aceptacin por parte del entorno familiar es el primer paso. A partir de ah, los padres deben acompaar al hijo, participando y colaborando activamente en el tratamiento. El miedo o no saber cmo actuar ante el nuevo escenario son algunas de las sensaciones frecuentes que pueden sufrir los progenitores. Ante estas situaciones, Arroyo aconseja participar en asociaciones de apoyo a la familia para llevar de la mejor manera posible la situacin, o en sesiones de terapia de forma peridica, ya que el desgaste que sufren los familiares es importante. El informe de Cruz Roja apunta que la situacin puede desencadenar la separacin de los padres que antes de que apareciera el trastorno alimentario estaban en crisis, puede provocar que las enfermedades de los padres se agraven o, en caso de que existan otros hermanos, puede hacer que estos se emancipen antes de hora, lo que suele pasar, puesto que viven la situacin como insostenible. 

La profesora Galilea explica tambin que es importante que la familia instaure cinco comidas al da y que pueda hacer el mximo nmero de ellas en familia, alrededor de una mesa y lejos de las tabletas y los mviles. Asimismo aconseja no hablar de la esttica y valorar otras cualidades como la inteligencia o la generosidad de las personas.


Familias con un patrn comn

La profesora Arroyo explica que, a grandes rasgos, las familias que tienen algn miembro con TCA tienen antecedentes por depresin, ansiedad u otras psicopatologas entre sus miembros. En el caso de la anorexia nerviosa, por ejemplo, se identifican mayoritariamente familias ms rgidas y poco comunicativas, sobreprotectoras o hipercontroladoras. En la bulimia nerviosa, en cambio, hay ms familias conflictivas y poco aglutinadoras, con poca capacidad para adaptarse a situaciones de cambio o a dificultades. La tesis doctoral La familia y los trastornos de la conducta alimentaria: estructura familiar y riesgo, del estudiante de la Universidad de Burgos Manuel Mateos Agut, explica tambin que en las familias con algn miembro con TCA hay peor organizacin de las comidas familiares y los padres muestran desinters por saber cmo comen sus hijos. 


¿Cmo afrontar los momentos crticos?

Desde que se inicia el tratamiento hasta que el paciente recibe el alta pueden pasar aos. Durante este tiempo, la familia tendr que abordar situaciones crticas. Las comidas son uno de esos momentos en los que se pueden generar momentos de tensin. «Es bueno no presionar, ni forzar, ni obligar a comer, ni tampoco realizar ningn comentario o pregunta en torno a la comida o las preferencias.» En las primeras fases del tratamiento, el o la paciente no puede elegir lo que come, sino que le es impuesto. Arroyo comenta que durante las comidas es preferible que el enfermo est acompaado y que no coma alimentos distintos de los que toma el resto de la familia.

Otro momento peligroso para los padres son las recadas, que tambin forman parte del proceso de recuperacin. «Deben estar preparados, ser realistas y pensar que la curacin es compleja y tendr momentos malos, y no deben culpabilizar ni juzgar al enfermo, puesto que los enfermos no eligen recaer en la enfermedad», afirma la profesora Arroyo.

La agresividad es una de las consecuencias de la enfermedad. Ante situaciones de sufrimiento o de rabia del enfermo, Arroyo afirma que la familia tiene que mostrarse emptica y evitar el castigo o el rencor.


Seales de alerta

Trocear en exceso la comida, restringir cantidades, ir al bao a menudo justo despus de las comidas para provocarse el vmito, saltarse los postres o tirar alimentos son algunos de los comportamientos a los que, segn Arroyo, tienen que estar alerta los padres, los familiares cercanos, los amigos o los cuidadores. El deseo de empezar una dieta de forma injustificada para adelgazar, consumir productos dietticos como infusiones diurticas, prohibirse determinados alimentos, mostrarse excesivamente preocupado por el cuerpo, la comida o el peso, comparar el fsico con el de las amigas o el deseo de hacer mucho ejercicio o estar muy activado, son otras de las conductas de riesgo. La profesora Arroyo explica que un trastorno alimentario detectado a tiempo y de forma precoz tendr un mejor pronstico.

La profesora Beatriz Galilea aade tambin que ciertos comentarios del chico o chica, como «estoy gordita», «mam, esto no me lo pongas que engorda» o «no quiero comer pan», tambin deben hacer sospechar al entorno familiar. Ante cualquier seal de este tipo, Galilea insta a visitar al pediatra. La experta considera que las dietas que algunas chicas empiezan a hacer cuando se aproximan a la adolescencia sin ningn tipo de control mdico «son precursoras y acaban siendo mantenedoras de una malnutricin, que es un factor de riesgo». Un informe de Cruz Roja estima que el 80 % de los casos de anorexia comienza con una dieta para perder peso.

Ms all de la evidente prdida de peso y desnutricin, la anorexia o la bulimia conllevan una serie de cambios fsicos: desaparicin de la regla, trastornos digestivos, problemas cardiacos, dficits nutricionales, desajustes hormonales, osteoporosis...


Ser mujer, otro factor de riesgo

Los trastornos alimentarios afectan mayoritariamente a las mujeres (la prevalencia es de nueve mujeres por cada hombre, segn la Asociacin contra la Anorexia y la Bulimia), sobre todo las que tienen una edad comprendida entre 13 y 23 aos. La profesora Marga Serra lo atribuye a la «fuerte presin social» que recibe el colectivo femenino para conseguir un estereotipo de belleza impuesto por la sociedad, que aboga por la delgadez. «Las nias desde muy pequeas reciben muchos mensajes subliminales sobre el cuerpo extremadamente delgado», explica. Y pone como ejemplo las muecas o los personajes de muchos dibujos animados, cuyos protagonistas tienen cuerpos totalmente irreales. Serra explica que, al llegar a la adolescencia, muchas chicas no se sienten a gusto con su cuerpo porque en esta etapa se ensanchan las caderas y aumenta el pecho, y estos cambios fsicos, sumados a los psicolgicos y los mensajes que reciben en anuncios o programas de televisin sobre el ideal de cuerpo, provocan una disminucin de la autoestima. «Este prototipo de belleza de cuerpos extremadamente delgados impuesto por la sociedad y la moda no corresponde a la mayora de mujeres y esto provoca frustracin, y esta frustracin afecta a la autoestima», afirma Serra. Aade que el uso constante de redes sociales hace que sean ms vulnerables, y pone como ejemplo las influenciadoras (influencers) o las pginas web que promueven los TCA como un estilo de vida.

 

#expertosUOC

Beatriz Galilea

psicloga de la UOC.

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Marga Serra

Doctora en Ciencias de la Salud y mster en Nutricin

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Andrea Arroyo

Psicloga y profesora de los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC.

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