"Persisten prácticas que desaconsejan a las mujeres indígenas estudiar carreras STEM"
Erika García Silva, investigadora premiada de la UOC
Si el acceso a las carreras científicas y tecnológicas ya supone un reto para muchas mujeres, en el caso de las mujeres indígenas las barreras se intensifican. La investigadora Erika García Silva, actualmente en el Grupo de Investigación GRIAL del Instituto Universitario de Ciencias de la Educación (IUCE) de la Universidad de Salamanca, ha recibido el Premio Cecilia Castaño de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), que reconoce estudios sobre desigualdades de género en ciencia y tecnología. El galardón —coordinado por el grupo de investigación GenTIC, vinculado al centro de investigación UOC-TRÀNSIC— se le ha concedido por una tesis centrada en cómo mentorizar y promover el acceso de las mujeres indígenas a los estudios STEM. En esta entrevista, García Silva explica por qué incorporar referentes indígenas y desplegar intervenciones educativas con enfoque interseccional y cultural puede animar a más jóvenes a elegir carreras científicas, históricamente alejadas para ellas por el peso de la tradición y la discriminación de género.
“Las mujeres indígenas necesitan referentes que les permitan imaginarse a ellas mismas en los ámbitos STEM.”
Enhorabuena por el premio, Erika. ¿Puedes explicar cuáles son los motivos que te llevaron a realizar esta tesis?
Los motivos son tanto académicos como personales. Soy una mujer indígena con raíces en dos regiones del estado de Oaxaca, México: la Cañada y la Mixteca. He vivido y observado de primera mano cómo las trayectorias educativas de quienes pertenecemos a estos pueblos están atravesadas por múltiples factores que generan barreras adicionales en todas las etapas del proceso educativo: acceso, permanencia y egreso.
Esta experiencia personal también se refleja en las estadísticas, que muestran que en México solo entre el 1 y el 3 % de la matrícula universitaria es indígena, una brecha aún más pronunciada en el caso de las mujeres indígenas, especialmente en áreas como las STEM. La tesis surge de la necesidad de visibilizar esta ausencia y de proponer estrategias educativas, desde un enfoque de derechos, de justicia social y de interseccionalidad, orientadas a reducir dichas desigualdades.
¿Qué prácticas institucionales refuerzan el racismo estructural y los estereotipos de género cuando hablamos del acceso de las mujeres indígenas en el ámbito STEM?
Una de las prácticas más persistentes es la falta de reconocimiento de la diversidad cultural en el sistema educativo. Los currículos suelen presentar la ciencia y la tecnología como saberes neutros y desvinculados de los territorios y de los conocimientos de los pueblos originarios, lo que genera distancia y falta de pertenencia.
También influyen los procesos de orientación vocacional, en los que se reproducen estereotipos de género y de origen, junto con una visión que asume que todas las personas parten de las mismas condiciones, ignorando las desigualdades existentes.
¿Cuáles has visto que son las principales barreras que hacen que las chicas indígenas no se planteen acceder a estudios y trabajos de STEM?
Las barreras se acumulan a lo largo de la trayectoria educativa. Una de las principales es la falta de referentes indígenas y femeninos en STEM, lo que dificulta que las chicas se imaginen a sí mismas en estos ámbitos.
También influyen los estereotipos de género y de origen, que desde edades tempranas transmiten la idea de que estas áreas no son para ellas, junto con las condiciones estructurales del territorio, como el acceso limitado a recursos educativos e información sobre trayectorias científicas, así como la presión familiar y comunitaria ligada a roles de género tradicionales.
Asimismo, muchas jóvenes experimentan una sensación de no pertenencia en los espacios educativos, asociada a experiencias de discriminación o a la falta de acompañamiento, lo que termina por desincentivar su continuidad en STEM.
Formación de mentoras e incorporación de referentes indígenas para avanzar
¿Cuáles son las características principales de este modelo de mentoría?
El modelo de mentoría que propongo se caracteriza por un enfoque interseccional, culturalmente situado y orientado a la acción social.
Entre sus elementos clave destacan la formación de mentoras, un emparejamiento sensible al contexto y a las afinidades, las mentorías por pares o grupales, la incorporación de referentes indígenas en STEM y el desarrollo de actividades contextualizadas, como retos STEAM o iniciativas vinculadas a los ODS que conecten con las problemáticas reales de las comunidades. Además, el modelo pone énfasis en la sostenibilidad y en la construcción de redes de apoyo, promoviendo procesos de acompañamiento a mediano y largo plazo.
Realizaste dos revisiones sistemáticas: una sobre programas para estudiantes indígenas en STEM y otra sobre brechas de género y etnicidad. ¿Qué hallazgos fueron más importantes?
La primera revisión sistemática muestra que los programas dirigidos a estudiantes indígenas en STEM se desarrollan tanto en contextos formales como informales, y que la combinación de ambos, mediante actividades flexibles como talleres, salidas de campo o experiencias extracurriculares que integren saberes indígenas, favorece una mayor conexión con la ciencia y despierta el interés por estas áreas desde etapas educativas tempranas. Asimismo, se identificó la mentoría como una estrategia central, así como la importancia de integrar los saberes ancestrales para fortalecer la identidad, el sentido de pertenencia y el vínculo con la ciencia.
Los principales hallazgos de la segunda revisión sistemática evidencian que la brecha de género en STEM no puede abordarse con un único enfoque, ya que está influida por factores étnicos, sociales, culturales y familiares.
Ambas revisiones ponen de manifiesto la necesidad de intervenciones educativas interseccionales y culturalmente situadas, que combinen acompañamiento, pertinencia cultural y continuidad a lo largo de las trayectorias educativas.
Las brechas de género y etnicidad se manifiestan no solo en el acceso, sino también en la permanencia, la orientación vocacional, la ausencia de referentes culturales y el racismo institucional. ¿Puedes dar algunos ejemplos de estas barreras, dentro del sistema?
Sí. Por ejemplo, en el acceso, muchas jóvenes indígenas llegan a la educación superior sin información clara sobre carreras STEM ni haber recibido formación científica suficiente en sus contextos educativos de origen. Durante la permanencia, es frecuente que enfrenten aulas altamente masculinizadas, experiencias de aislamiento, discriminación o falta de acompañamiento académico y emocional, lo que incrementa el riesgo de abandono.
En la orientación vocacional, persisten prácticas que reproducen estereotipos de género y de origen, como desaconsejar explícita o implícitamente a las mujeres indígenas estudiar carreras científicas o tecnológicas. La ausencia de referentes culturales se manifiesta en la escasa presencia de mujeres indígenas en el profesorado, en los contenidos curriculares o en actividades de divulgación científica. Finalmente, el racismo institucional se expresa en currículos que no reconocen los saberes de los pueblos originarios, ignoran las desigualdades de partida y asumen que todas las personas parten de las mismas condiciones.
Más allá del territorio mexicano: un modelo a exportar
¿Qué significa para ti recibir el Premio Cecilia Castaño?
Para mí, es un gran honor recibir este premio, ya que representa un reconocimiento al valor de una investigación que aborda una problemática clave, como son las desigualdades de género y etnicidad en el acceso y la permanencia en la educación superior en las áreas STEM, así como a las voces y las trayectorias de las mujeres indígenas que históricamente han permanecido invisibilizadas en el sistema educativo y científico.
Este reconocimiento refuerza mi motivación para seguir trabajando en esta línea, desarrollando propuestas educativas que contribuyan a ampliar las oportunidades de acceso a la ciencia y la tecnología, sin que el género ni el origen étnico actúen como barreras.
¿Crees que este trabajo solo es aplicable a las comunidades indígenas de este país o puede extenderse a otras comunidades en otros territorios?
Este trabajo no está concebido como una propuesta limitada al contexto mexicano. Si bien el modelo se diseñó y se validó a partir de experiencias situadas en México, sus principios de interseccionalidad, pertinencia cultural y acción social permiten que se adapte a otros contextos y comunidades.
De todos modos, su aplicación en otros territorios requeriría un proceso de adaptación que reconozca las particularidades culturales, lingüísticas y territoriales de cada comunidad.
¿Cuáles son tus próximos pasos en relación con este proyecto? ¿Está previsto que se implante en instituciones?
Mis próximos pasos se orientan a la consolidación y la transferencia del modelo de mentoría a otros contextos educativos. En primer lugar, continuaré con la difusión académica de los resultados de la tesis y el refinamiento del modelo a partir de nuevas evidencias. El objetivo es avanzar en su implementación e institucionalización, especialmente mediante la colaboración con centros educativos, universidades y organizaciones que trabajan con poblaciones indígenas y rurales.
De este modo, se busca que el modelo sea adaptable a distintos contextos, manteniendo sus principios interseccionales y culturalmente situados, y que contribuya de manera sostenida a mejorar el acceso, la permanencia y la participación de las mujeres indígenas en las áreas STEM.
¿Crees que va a tener una buena acogida o hay demasiados prejuicios en el ámbito institucional para que haya cambios hacia adelante?
Creo que existen condiciones favorables para una buena acogida del modelo, aunque también persisten algunas resistencias en el ámbito institucional. A partir de mi experiencia durante las intervenciones realizadas en la tesis, he observado una mayor sensibilidad hacia la igualdad de género y la inclusión, lo que genera oportunidades para este tipo de propuestas.
No obstante, los prejuicios y las dinámicas institucionales tradicionales siguen siendo un obstáculo. Por ello, el desafío no es solo implementar el modelo, sino también dialogar con las instituciones, demostrar su utilidad y promover cambios de manera gradual. El cambio no es inmediato, pero es posible si se construye sobre la evidencia, la colaboración y un compromiso sostenido en el tiempo.
Bibliografía:
García Silva, E. (n.d.). Diseño y validación de un modelo de mentoría interseccional para mujeres indígenas en STEM.
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Anna Torres Garrote