9/2/26 · Salud

"Estudiar en la UOC me permite desconectar y pensar que, además de deportista, soy persona"

Pol Pascual, deportista de muay thai y estudiante de psicología de la UOC

Pol Pascual

Pol Pascual, estudiante del grado de Psicología de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), se ha convertido, con solo veintidós años, en una estrella del muay thai, deporte nacional y arte marcial de Tailandia. Hace tiempo ya que este joven del barrio de la Verneda de Barcelona abandonó España para consolidar su carrera en este deporte y vivir una experiencia única que, según explica en esta entrevista, le aporta grandes aprendizajes para el futuro. Estudiar en la UOC, después de haberse formado en integración social, le permite seguir los estudios de Psicología a su ritmo, y también lo ayuda a desconectar de un deporte que le exige mucha disciplina y fortaleza, tanto física como psicológica.

 

¿Cómo entraste en contacto con el muay thai

Antes hacía rugby, pero con unos amigos fuimos a probar el muay thai en un centro social del barrio de Sant Andreu. Empecé a entrenar y, como se me daba bien, fui animándome. Cada vez me notaba más cómodo y con más inquietud, influenciado también por las redes sociales y los vídeos de cómo se entrena en Tailandia.

¿Qué hizo que te decidieras a cambiar Barcelona por Tailandia?

El entrenamiento allí no tiene nada que ver con el de España. En Tailandia todo el mundo está focalizado en el mismo objetivo: muchos luchan para dedicarse a ello profesionalmente; este deporte es su vida, y este entorno te hace crecer. Pero también hay turistas que van en busca de una primera experiencia con el deporte, y dentro del gimnasio hay clientes y luchadores.Además, es el único país donde este es el deporte nacional.

¿Cómo es tu rutina y cómo ha sido la adaptación a la cultura local?

Es otra cultura; no dicen las cosas a la cara, y, si tienen un problema, se lo guardan. Al principio tienes muchos choques culturales. Estoy muy agradecido al país porque me ha dado la oportunidad de adquirir experiencias vitales incalculables que en Barcelona no habría tenido. Allí, mi destino habría sido trabajar un poco, estudiar, tener un trabajo poco serio y salir de fiesta.

Mi rutina es vivir en el gimnasio, en una habitación con tres tailandeses. Nos levantamos a las 6.30 h, salimos a correr, entrenamos, comemos y hacemos la siesta. Intento mantener el cerebro ocupado leyendo y estudiando, porque las dificultades en el gimnasio son constantes, y hay que tener inquietudes fuera del deporte.

¿Qué fue lo que te cautivó de este deporte para dedicarte a él profesionalmente?

Físicamente, la adrenalina. Tienes miedo y dudas antes de subir al ring, pero esto es lo que hace que lo viva con ganas. Económicamente, no es el deporte mejor remunerado, pero te da suficiente para vivir y ahorrar. Al principio vienes con tus ahorros y pierdes dinero luchando por cuarenta euros, pero siempre he confiado en mi trabajo.

Más que ganar un cinturón, mi ilusión era poder vivir aquí sin depender de nadie; mi madre no tiene que gastar nada en mí, me lo puedo pagar todo yo con el dinero que gano aquí. En casa nunca ha sobrado el dinero, y me alegra poder hacer que ella esté más tranquila o poder hacerle algún regalo.

¿Por qué decidiste estudiar el grado de Psicología?

Antes hice el técnico superior de Integración Social. Tuve un profesor, que también trabajaba en la UOC, que me despertó un gran interés por la materia. En este deporte es fundamental estar fuerte de la cabeza. Es un duelo contra otra persona en el que hay que controlar las emociones, tanto las positivas como las negativas.

¿Por qué en la UOC?

La UOC y su ecosistema son clave por la libertad que me ofrecen. Si dependiera de un horario, no podría dedicar las horas que dedico a estudiar. Como vivo en el gimnasio, estudio en los ratos de descanso. Puedo gestionar el tiempo según mi calendario de competiciones y el cansancio. Tener este espacio de desconexión me ayuda a recordar que, además de deportista, soy persona.

¿Qué valores del muay thai aplicas en tu vida?

El primero es el respeto al profesor, al amo del gimnasio y a las personas mayores; esto está muy inculcado en la cultura. El segundo es hacer cosas que no nos gustan; si todo fuera fácil, no sería especial. También aprender a confiar en quien te enseña y, a veces, "hacer" más que "pensar".

¿Cómo te ves en el futuro?

Actualmente, estoy terminando el segundo semestre del segundo curso. A pesar de que el camino obvio sería la psicología deportiva, me gustaría montar mi propio negocio o probar el mundo de los recursos humanos y los procesos de selección. Me gustan los retos, y soy una persona inquieta.

Llevas tres años en Tailandia. ¿Cómo ha sido la experiencia con el idioma?

He aprendido tailandés de forma muy orgánica. Si no lo hablas, te pierdes muchas cosas de la sociedad, y no terminas de entender el deporte de manera profunda (como, por ejemplo, lo que dicen los apostadores). Lo aprendí mirando vídeos de YouTube y leyendo comentarios de Facebook.

¿Y qué planes tienes para el futuro?

Vine por primera vez en 2021 para probar, y en 2022 ya me instalé en Chiang Mai. Tengo un visado para practicar el deporte que me permite quedarme cinco años. Luego, ya veremos, según la motivación y el cuerpo, porque luchar cada mes quema bastante física y emocionalmente. También me gustaría ir a Japón, y por eso estoy estudiando japonés.

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