Planificación
Antes de escribir es conveniente que nos planteemos cuestiones sobre la situación comunicativa:
- Para quién escribo. Debemos preguntarnos quién leerá lo que escribimos, qué relación tenemos con esa persona o personas, qué sabemos de ellas, qué les interesa, si escribimos en nombre propio o de un grupo o empresa, qué imagen queremos transmitir... Cuanta más información tengamos sobre las personas que nos leerán, más fácil será que les proporcionemos la información que necesitan y que logremos comunicar con eficacia.
- Sobre qué escribo. Debemos plantearnos qué queremos decir, teniendo en cuenta sobre todo qué saben las personas destinatarias sobre aquel tema y qué necesitarían saber. Recojamos las ideas que tengamos, generemos ideas propias y busquemos la información que nos falte. Después, ya seleccionaremos y descartaremos información, la ordenaremos...
- Para qué escribo. ¿Qué queremos conseguir? ¿Qué respuesta esperamos de los lectores? El objetivo del escrito condiciona la selección de la información, el orden en que la expondremos e incluso el tipo de texto que elegiremos (una carta, una convocatoria de reunión, un informe...). Puede sernos útil mirar textos parecidos a los que tenemos que redactar nosotros para utilizarlos de modelo.