Las colonias hacen ganar autonomía y responsabilidad a los niños

Foto: Flickr / Denali National Park and Preserve (CC)
25/04/2017
Anna Torres Garrote
Fortalecer las relaciones con los amigos es otro de los beneficios para los niños que van de convivencias

En el mes de mayo se concentran la gran mayoría de las colonias escolares. Algunos niños se irán por primera vez y tendrán que afrontar el miedo a pasar una o dos noches fuera de casa; otros repetirán esta experiencia con mucha ilusión. En cualquiera de los casos, se trata de un «acontecimiento importante» para toda la familia que aporta «beneficios significativos» para el niño, explica la psicóloga Amalia Gordóvil, del centro GRAT. «El niño gana autonomía en el cuidado de sí mismo y en la gestión de sus emociones y fortalece vínculos con compañeros de su edad», detalla la también profesora colaboradora de la UOC.

Cuando el niño se encuentra en un contexto diferente y más relajado, como el que brindan las colonias, «muestra otras facetas de su forma de ser», al mismo tiempo que descubre aspectos nuevos de sus compañeros de aula. Y así fortalece las relaciones con los amigos, gracias sobre todo a las muchas actividades de equipo que comparten. «Son días para enfrentarse a situaciones nuevas, días de ponerse límites y de ganar autonomía», dice Gordóvil. De hecho, muchos padres tienen la sensación de que su hijo se les ha hecho mayor al volver de colonias, comenta la experta.


Los padres que muestran seguridad a sus hijos les hacen ganar autonomía y seguridad

Aventura, descubrimiento, miedo, añoranza, exaltación, desazón, conocimiento de los demás... «Las reacciones son variables, pero en general los niños disfrutan de las colonias, sobre todo si se van unos días a lugares diferentes de donde residen habitualmente», explica el pedagogo y profesor de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC Segundo Moyano.

Hay niños, sin embargo, a quienes ir de colonias causa angustia y miedo por tener que separarse de sus padres. Una forma de romper estos sentimientos y de que el niño se muestre más receptivo es hacer-le «invitaciones progresivas» a poder dormir fuera de casa durante el curso, en casa de familiares o amigos. Por lo tanto, es básica la actuación de los padres: «El secreto es normalizar el miedo (“Entiendo que te sientas así”) y ofrecer seguridad ante la situación (“Confío en que te sentirás a gusto y lo pasarás bien”)», aconseja Gordóvil. Si el niño ve que sus padres están tristes y angustiados, «no encontrará la seguridad emocional que necesita para dar un paso más hacia su autonomía», añade la doctora en Psicología Clínica.

Moyano recomienda que los padres vivan el momento con normalidad. Para ello solo hace falta que recuerden cómo se sentían ellos cuando se iban de colonias. Además, «pueden aprovechar la ocasión para realizar actividades que no pueden llevar a cabo con los niños», añade Martínez. Y, si tienen otros hijos, estos días son también una buena oportunidad para hacer «actividades diferentes con ellos», dice Gordóvil.

La profesora colaboradora de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación Montserrat Martínez asegura que hay que motivar a los niños y explicarles que puede ser divertido. «Es necesario hacerlos partícipes de la actividad que llevarán a cabo haciéndoles ayudar a preparar la mochila o las cosas para ir de excursión», ejemplifica. Moyano añade que «de vez en cuando» hay que recordarles, en caso de que vayan de colonias, a qué lugar irán, a cuántas horas estarán de casa, cuántas noches dormirán fuera de casa. «Hay que incentivar su interés», señala.

Una vez el niño supere la frustración inicial y se adapte a la nueva circunstancia, los nuevos sentimientos se convertirán en una «inyección para su autoestima» y servirán para fortalecer su «tolerancia a la frustración», comenta la psicóloga.


¿Existe una edad ideal para empezar a ir de colonias?

Según los expertos, no se puede hablar «de edades idóneas». «Lo que hay que procurar es que los objetivos y los contenidos sean adecuados a las edades de los niños y sus intereses», explica Moyano. Martínez, sin embargo, apunta que los niños pueden empezar a ir a los centros infantiles desde los tres-cuatro años, porque esto les ayuda a compartir ratos de recreo con compañeros y compañeras de su edad. «Ir al casal de la escuela ayudará a un niño de P5 a sentirse más seguro el curso siguiente, cuando empiece primaria, puesto que se relacionará con los niños con los se encontrará más adelante», ejemplifica Martínez. En cuanto a las colonias de verano, la psicóloga cree que a los cinco-seis años el niño puede estar preparado para ir y dormir fuera de casa varios días. «Cada niño, con todo, es diferente: siempre hay que pensar en la madurez de la criatura», puntualiza.

 

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Foto del profesor Segundo Moyano Mangas

Segundo Moyano Mangas

Profesor de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación
Director del programa de Educación Social

Experto/a en: Protección a la infancia; pedagogía social; formación de educadores sociales; arte y ciudad en educación social; lectura, escritura y educación social.

Ámbito de conocimiento: Pedagogía.

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