Jugar a videojuegos cambia el cerebro

  Foto: Unsplash/Glenn Carstens-Peters

La mejora de atención y de les habilidades visuoespaciales son otros de los efectos en los jugadores.
Foto: Unsplash/Glenn Carstens-Peters

Un estudio revela que la exposición a estos juegos provoca un aumento del tamaño de algunas regiones cerebrales

La popularización de los videojuegos en las últimas décadas ha provocado entre la población varios rumores positivos y negativos sobre el impacto de su uso en las personas. Un estudio elaborado por el equipo de investigadores de la UOC formado por Marc Palaus, Elena Muñoz, Raquel Viejo y Diego Redolar, y publicado en la reconocida revista científica Frontiers in Human Neuroscience, revela que jugar a videojuegos provoca cambios estructurales en el cerebro, con el aumento del tamaño de algunas regiones, y cambios funcionales, como la activación de regiones responsables de la atención y de las habilidades visuoespaciales, lo que las hace más eficientes.
 
La investigación, que recoge sistemáticamente y analiza por primera vez en el mundo un gran volumen de estudios científicos sobre esta materia, en concreto 116 estudios de investigacióninternacionales, muestra que jugar a videojuegos mejora los diferentes tipos de atención, incluidas la sostenida y la selectiva. «Las partes del cerebro responsables de la atención —sobre todo las regiones frontoparietales— funcionan en los jugadores de manera más eficiente, ya que necesitan menos activación para mantenerse concentrados en tareas exigentes», explica Palaus.
 
Otra evidencia científica, recogida por Cognitive NeuroLab de los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC, es la optimización en las habilidades visuoespaciales. «Algunas regiones cerebrales, como el hipocampo derecho y regiones occipitoparietales, relacionadas con estas habilidades, muestran un aumento de volumen al experimentar con los videojuegos», apunta Redolar. Los jugadores, en definitiva, adquieren más facilidad para representar, analizar y manipular objetos mentalmente. Por ejemplo, son capaces de orientarse en un entorno nuevo, interpretar un mapa, realizar operaciones de cálculo mental y estimar distancias entre objetos, entre otras acciones.
 
Asimismo, la exposición a los videojuegos estimula, entre otras regiones, la corteza prefrontal, que permite una mejora de la memoria de trabajo, imprescindible para mantener y manipular de forma temporal la información necesaria para llevar a término acciones a corto plazo. «Este tipo de retentiva es fundamental para procesos como la toma de decisiones y la planificación porque tiene la capacidad de mantener en la mente elementos necesarios para realizar una tarea mientras esta se ejecuta», explica Redolar. 
 
En la revisión de los diversos estudios basados en escáneres cerebrales se confirma, además, un aumento de la velocidad en el procesamiento de la información entre los jugadores. «Esto les permite una mayor carga de trabajo cognitiva, con lo cual mejora su capacidad multitarea y su agilidad de reacción en situaciones bajo presión, tan necesarias hoy en día en los entornos laborales», señala Palaus.
 
 
¿Jugar a videojuegos provoca adicción?
 
«Los videojuegos tienen el potencial de causar adicción, ya que están diseñados para proporcionar recompensas eventuales a lo largo del juego y, según la personalidad, un individuo puede ser más o menos vulnerable», señala Palaus. Este tipo de adicción se llama Internet Gaming Disorder porque se da mucho más a menudo en juegos por internet, donde el aspecto social del juego es un reforzador muy potente.
 
Aparte, muchos de los estudios analizados han investigado si en cuanto a la actividad cerebral la adicción a los videojuegos es equivalente a otras adicciones, particularmente a la ludopatía, en la que las personas tampoco son adictas a una sustancia. En este sentido, se ha concluido que las áreas involucradas en el sistema de recompensa del cerebro están alteradas en estos casos de forma similar en que lo están en otras adicciones.
 
 
Pocos estudios sobre los efectos negativos
 
Los investigadores apuntan que, mientras que hay muchos estudios sobre los posibles beneficios de jugar a los videojuegos, no se han encontrado muchos artículos científicos sobre sus perjuicios en las capacidades cognitivas. Solo cuatro estudios señalan resultados en este sentido. En un estudio se encontró que hay menos activación en la corteza cingulada anterior, involucrada en el control atencional proactivo. En otro, se señala que la exposición a contenidos violentos de los videojuegos puede estar relacionada con una menor capacidad de inhibir información irrelevante y con una mayor impulsividad. En una tercera investigación se explica que una mayor exposición a los videojuegos en niños está asociada a un menor cociente intelectual verbal. Y el último estudio dice que los videojuegos pueden afectar a la cognición social, necesaria para establecer relaciones interpersonales.

 

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Marc Palaus

Marc Palaus

Investigador predoctoral en el grupo de investigación Cognitive NeuroLab de los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC.

Experto/a en:

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Foto de la profesora Elena Muñoz Marrón

Elena Muñoz Marrón

Profesora de los Estudios de Ciencias de la Salud
Directora del máster universitario de Neuropsicología

Experto/a en: Técnicas de estimulación cerebral no invasiva (estimulación magnética transcraneal ?TMS? y estimulación transcraneal por corriente directa ?tDCS).

Ámbito de conocimiento: Neuropsicología, neurociencia y técnicas de estimulación cerebral no invasiva.

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Raquel Viejo

Raquel Viejo

Investigadora predoctoral en el grupo de investigación Cognitive NeuroLab de los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC.

Experto/a en:

Ámbito de conocimiento: Neuropsicología, neurociencia y técnicas de estimulación cerebral no invasiva.

Foto del profesor Diego Redolar Ripoll

Diego Redolar Ripoll

Experto/a en: Neurociencia y psicobiología (bases biológicas del aprendizaje, la memoria, las emociones y el refuerzo).

Ámbito de conocimiento: Psicobiología y neurociencia.

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