«Las TIC nos permiten transformar el sistema de salud situando a los ciudadanos en el centro»

 Foto: UOC

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20/02/2020
Cristina Sáez
Albert Barberà, director del eHealth Center

 

Los avances y las mejoras del último siglo han propiciado que podamos vivir el doble de años que nuestros tatarabuelos. El reto es cómo llegar a disfrutar de toda esta vida «extra» con buena salud, porque nadie quiere llegar a viejo enfermo, está claro. Y en esto, los sistemas de salud tienen un papel clave. Albert Barberà Lluís dirige desde julio de 2019 el eHealth Center de la UOC, el primer centro académico de salud digital del sur de Europa que, precisamente, investiga y reflexiona sobre cómo hay que transformar los sistemas asistenciales para hacer frente a los retos de salud del futuro, tales como dar servicio a una población cada vez más envejecida, ser más equitativos y ser más participativos.

Licenciado en Química y Farmacia y doctor en Bioquímica y Biología Molecular por la Universidad de Barcelona, Barberà cuenta con una amplia experiencia en investigación en la gestión del conocimiento y la innovación en el ámbito de la biomedicina y la salud. Antes de fichar por la UOC, fue director general de Investigación e Innovación en Salud de la Generalitat de Cataluña, y antes, director de Biocat.

 

¿Qué significa salud digital?

Es un concepto que nació hace años y que hace referencia a la aplicación de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) en la salud. Del mismo modo que internet y las TIC están transformando el mundo, la sociedad, las relaciones sociales y la educación ahora también están dando la vuelta al sistema de salud. Son una herramienta muy potente para conseguir que este sistema sea sostenible, equitativo y participativo en un contexto de una sociedad envejecida y con un aumento de diferentes patologías crónicas y un encarecimiento de los costes de los nuevos tratamientos farmacológicos.

De la salud digital hace tiempo que se habla. Al principio, estaba muy vinculada a acciones como la telemedicina o la utilización de dispositivos médicos para realizar el seguimiento de pacientes crónicos. En la actualidad, el gran avance tecnológico, sumado a la aparición de nuevos retos de salud y a la reflexión sobre qué tipo de sistema de salud queremos, hace que nos planteemos la salud digital como un instrumento transversal y clave para llevar a cabo esta revolución en el sistema de salud. Trabajamos por un sistema en el que el ciudadano es el centro y es corresponsable de su salud.

¿Podría poner un ejemplo de aplicación de la salud digital?

Un buen ejemplo es la historia clínica compartida, que es uno de los grandes retos a nivel catalán, español y europeo. Tenemos derecho a disponer de nuestros datos y eso debe permitirnos, por ejemplo, que los datos viajen con nosotros; es decir, que si viajas a otro país, puedan atenderte partiendo de tu historial.

Además, compartir los datos con el resto de sistemas de salud europeos permite hacer estudios epidemiológicos, realizar prevención, identificar los riesgos de ciertas patologías, etc. Pero también, en el caso, por ejemplo, de las enfermedades minoritarias, puede ser especialmente útil. En algunos casos de enfermedades ultraminoritarias, nos encontramos con solo unos pocos pacientes en cada país, lo que hace muy difícil que haya médicos de referencia para cada una de estas enfermedades en todas partes. Por lo tanto, tiene más sentido trabajar a nivel europeo. Si compartimos información, datos e investigación, podemos dar una mejor atención a estas personas. En este sentido, en Europa ya se está planteando la necesidad de contar con un sistema asistencial integrado.

Afirma que tenemos derecho a disponer de nuestros datos médicos. ¿Qué importancia tiene esto?

Los datos son tuyos y conocerlos te da capacidad de decisión. Por ejemplo, si un paciente con un cáncer terminal conoce toda la información, puede decidir junto con el médico si se toma o no un medicamento que le alargará la vida un mes, pero que tendrá unos efectos secundarios que le restarán calidad de vida. Cuanto más amo seas de tus datos, más fundamentadas tomarás las decisiones, y las TIC permiten empoderar al paciente. Pero, por eso mismo, también lo tenemos que educar. En el eHealth Center investigamos, precisamente, cómo podemos ayudar en este proceso de empoderamiento, puesto que una cosa es estar informado porque hemos encontrado una información en Google y otra, saber separar el grano de la paja.

El sistema también sale beneficiado de aplicar las TIC.

Por supuesto. La inteligencia artificial (IA) y los algoritmos permiten analizar una gran cantidad de datos, hacer correlaciones y ver patrones que de otra forma pasarían desapercibidos. También pueden mejorar la eficiencia del proceso sin necesidad de aumentar el presupuesto: los algoritmos nos permitirán descifrar qué pacientes corren riesgo de contraer una enfermedad y discernir mejor los servicios que hay que ofrecerles. Cualquier información cualitativa sobre los pacientes debe permitir llevar a cabo una mejor atención de ellos.

Además, la inteligencia artificial ayuda a mejorar los diagnósticos. Un ejemplo es la dermatología, un ámbito en el que ya existen algoritmos ligados a servicios de telemedicina para realizar el diagnóstico. Hay una carencia de estos especialistas en los sistemas sanitarios y esto hace que las listas de espera sean largas. Con la ayuda de la IA, a partir del análisis de una fotografía enviada al servicio de dermatología desde el centro de atención primaria, podemos realizar un primer diagnóstico en el hospital sin que el paciente tenga que desplazarse, y en caso de que exista riesgo, entonces se programa una visita.

Desde julio del 2019 dirige el eHealth Center de la UOC. ¿Cuáles son los objetivos de este centro de investigación en salud digital?

El eHealth Center es más que un centro de investigación. Nació hace dos años impregnado de la filosofía propia de la investigación que lleva a cabo la UOC, con una apuesta clara por la interdisciplinariedad y la transdisciplinariedad. Hasta ese momento, la UOC había trabajado los vínculos entre internet y sociedad, internet y educación..., pero llegó a un punto en el que, después de crear los Estudios de Ciencias de la Salud, se planteó crear un centro que realizara investigación sobre la intersección entre las TIC y la salud, pero que a la vez generara reflexión. Y así nació el eHealth Center, con una clara voluntad transformadora. Hacemos investigación, porque como universidad queremos cambiar la sociedad a partir de las pruebas y los datos científicos. Esta investigación está muy orientada a saber cómo las TIC transformarán la asistencia y cómo los ciudadanos usan la tecnología para cuidar de su salud y empoderarse. Nuestro interés está más enfocado a entender qué es la salud, cómo generarla y mantenerla, que a pensar solo cómo tratar la enfermedad.

Queremos transformar el sistema de salud, para hacerlo sostenible y equitativo, y creemos firmemente que sin los cambios que aportan las TIC esto no se podrá hacer. En el eHealth Center generamos herramientas para que el sistema asistencial pueda decidir cómo hacer esta transformación. En este sentido, con el Departamento de Salud ya estamos trabajando en temas de capacitación digital de los profesionales de la salud gracias al conocimiento de investigadores de la UOC que llevan tiempo trabajando en la capacitación digital de la ciudadanía. También estamos colaborando con hospitales de Cataluña para ayudarlos a definir su estrategia digital.

¿Cuáles son los próximos retos del eHealth Center?

Reforzar la investigación y la transformación que el propio centro produce. No podemos dejar de lado que somos un centro académico de una universidad que realizamos investigación. Estos dos primeros años han sido para crecer como centro y para darnos a conocer, y hemos tenido un muy buen recibimiento por parte del ecosistema nacional e internacional. Sin embargo, lo cierto es que no existe mucha investigación en salud digital y, a la vez, hay poca reflexión académica sobre cómo la salud digital impacta en el sistema asistencial y lo transforma. Por ello, en buena medida, ya colaboramos con centros en Canadá, Noruega, Australia y Países Bajos, entre otros. Debemos aprovechar asimismo que la UOC es un centro colaborador de la OMS en salud digital para potenciar su rol en esta transformación.

Ahora toca crecer en masa crítica, consolidar la transversalidad propia de la UOC. Y para hacerlo hay que aprovechar todo el talento que tenemos, desde expertos en psicología, informática y salud, hasta abogados, economistas, filósofos, comunicólogos y cualquier especialista de otras disciplinas, para que aporten perspectivas y reflexiones diferentes que nos permitan trabajar en temas como derecho y salud, algoritmos, inteligencia artificial o ética.