«Queremos hablar de violencias de género desde el lenguaje artístico y el pensamiento académico»

 Maria Olivella

Maria Olivella

08/04/2021
Anna Torres
Maria Olivella, coordinadora de la Unidad de Igualdad de la UOC

 

Maria Olivella es licenciada en Ciencias Políticas, doctora en Antropología y coordinadora de la Unidad de Igualdad de la UOC desde hace dos años. Explica que toda su trayectoria académica y profesional ha tenido como hilo conductor explorar las desigualdades de género. Le interesa particularmente entender cómo estas desigualdades están vinculadas a otros sistemas de desigualdad, como el racismo, la heteronormatividad o los mecanismos de acceso a la ciudadanía; es lo que se denomina "perspectiva interseccional de las desigualdades de género", indica la experta. Olivella también está interesada en explorar las desigualdades de género desde enfoques interdisciplinarios y situados; es decir, "entender que, según desde donde observamos los problemas, veremos ángulos o partes diferentes", expone. Su trayectoria y sus intereses profesionales la han llevado a comisariar, junto con la vicerrectora de Globalización y Cooperación, Pastora Martínez Samper, el nuevo ciclo #jotambé. Violencias de género y estructuras de poder, coorganizado con la Sala Beckett, que tendrá lugar del 7 de abril al 18 de junio.

¿Cómo nace la idea de hacer un ciclo con la Sala Beckett sobre el fenómeno #jotambé?

La UOC coorganiza ciclos de pensamiento con la Beckett desde 2017 y, de hecho, este será el sexto. Partiendo del interés que mencionaba sobre los puntos de vista interdisciplinarios y situados, desde la Unidad de Igualdad de la UOC nos planteamos que sería muy interesante establecer un diálogo entre el mundo académico y la comunidad Beckett sobre violencias de género. Pienso que la universidad tiene la obligación de ofrecer herramientas y métodos de pensamiento a la sociedad, y, por otra parte, a raíz del movimiento #MeToo, que nació en 2017, en el mundo de la cultura y de las artes escénicas ha habido una inquietud importante sobre cómo se deben enfocar estas violencias y cómo hay que hablar de ellas.

¿Qué aportará el ciclo a las personas que escuchen las charlas y vayan a ver las obras de teatro?

El objetivo es hablar de violencias de género desde un continuo de lenguajes que van desde el artístico hasta el pensamiento académico, incluyendo talleres participativos. Por un lado, las obras y las lecturas dramatizadas nos ofrecerán una gran diversidad de relatos sobre violencias de género. El lenguaje del teatro es muy poderoso, porque genera una empatía muy particular en el espectador. Pensamos que es una herramienta fantástica para aproximarse a temas que son dolorosos y también complejos de comprender. Por otro lado, este lenguaje puede generar un cierto sentimiento de decir: "¿Y ahora qué?", especialmente desde que están surgiendo relatos reales de violencias de género en el mismo mundo del teatro. Lo que buscamos con los talleres y las charlas es afrontar esta inquietud. Nos imaginamos el ciclo como un "bálsamo" para los que ahora mismo tengan necesidad de parar y encontrar herramientas para desmontar un sistema y unas prácticas que ya no podemos tolerar que se repitan.

¿Qué están consiguiendo etiquetas como #MeToo a escala global?

En el ciclo, en la charla "Violències de gènere al ciberespai: les dues cares de la moneda" queremos analizar precisamente esta cuestión. Por una parte, la etiqueta nos ofrece relatos reales de violencias que antes no habíamos podido escuchar. Las violencias de género, de alguna manera, "han salido del armario", y los feminismos tenemos una capacidad de ser multitud inaudita, gracias a las etiquetas, a las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) y a la viralidad que generan. Por otra parte, las TIC y las etiquetas sitúan tanto a los sujetos activos de los relatos como a los pasivos en una situación que es muy nueva. Especialmente, la viralidad y la composición de una multitud global y anónima conllevan una cierta pérdida del control de los mismos relatos.

¿Cómo se consigue una sociedad feminista, es decir, que valora por igual a las personas independientemente del género?

Esta pregunta no te la puedo responder todavía, ya que es la pregunta esencial que nos hacemos las personas que nos dedicamos a explorar este tema. Sí te puedo indicar un elemento que seguro que contribuye al objetivo. Desde mi punto de vista, analizar las desigualdades de género debe poner el foco en los roles de género y, específicamente, en dos cuestiones. En primer lugar, ¿por qué en Occidente hemos dividido la sociedad de manera binaria entre masculinidad y feminidad? Fíjate que las personas, las cosas, los comportamientos, las emociones e incluso los ámbitos de conocimiento los consideramos masculinos o femeninos. En segundo lugar, ¿por qué todo lo femenino es menos valorado (o directamente, menospreciado), tanto simbólica como económicamente? Yo pienso que no podremos alcanzar la igualdad si no tenemos un compromiso firme con responder de manera sincera estas dos preguntas. Y si lo hacemos, me parece que inevitablemente llegaremos a una característica clave del capitalismo: el coste más bajo (o, directamente, lo que es gratuito) de las tareas reproductivas y de cuidado es lo que permite la idea de beneficio. No es casualidad que todas aquellas tareas vinculadas a la reproducción y al cuidado sean consideradas como femeninas.

Desde la Unidad de Igualdad de la UOC, ¿qué políticas implantáis en la universidad para conseguir la igualdad de género?

La UOC, como institución que se encuentra dentro de la sociedad, no se escapa de las desigualdades de género. Están presentes en todos los ámbitos de la universidad. Por lo tanto, es necesario que la UOC transversalice la igualdad de género en toda la institución, es decir, que todas las actividades, las tareas y los procesos deben contribuir a la igualdad de género. Esto significa que hay que reenfocar tanto la docencia como la investigación y la innovación, así como la cultura y el entorno de la organización. Es importante recordar que esto no es una decisión arbitraria de la universidad, sino que el marco legal europeo, estatal y autonómico nos obliga a ello. 

Las unidades de igualdad somos los órganos encargados de encabezar y hacer el seguimiento de estas estrategias de transversalización en las universidades (y en cualquier empresa o institución) y, por lo tanto, no somos per se el órgano que implanta las acciones. Más bien somos un órgano especializado que aconseja y ayuda a definir las líneas estratégicas.  Les unitats d'igualtat som els òrgans encarregats d'encapçalar i fer el seguiment d'aquestes estratègies de transversalització a les universitats (i a qualsevol empresa o institució) i, per tant, no som per se l'òrgan que implanta les accions. Més aviat som un òrgan especialitzat que aconsella i que ajuda a definir les línies estratègiques.

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