¿Está tu casa preparada para el futuro? La IA conquista el hogar
La IA (inteligencia artificial) puede ayudar a crear hogares con una mayor eficiencia energética y un menor impacto medioambiental, pero plantea riesgos en la seguridad y la privacidad de datos.Casi la mitad de los españoles ya cuenta con algún tipo de dispositivo inteligente en su hogar.

Llegas a casa cansado de trabajar y le pides a Alexa que encienda las luces y ponga tu lista de reproducción favorita de Spotify para levantarte el ánimo. Hace mucho calor, pero por suerte el aire acondicionado se ha activado antes de que llegaras para dejar tu hogar fresquito, así que puedes tumbarte en el sofá mientras tu robot aspira el suelo. No sabes muy bien qué hacer de cena, pero la nevera te ha avisado de los productos que están a punto de caducar, por lo que será mejor aprovecharlos.
Esta rutina, que hasta hace muy poco parecía propia de una película de ciencia ficción, se está convirtiendo poco a poco en algo cotidiano gracias a la introducción de la IA en el hogar. Como todo avance, tiene sus virtudes y defectos, pero parece claro que no es una moda pasajera: casi el 50 % de los españoles cuenta con algún dispositivo inteligente en casa, según datos de la Unión de Créditos Inmobiliarios (UCI), y casi uno de cada cinco, más de un 18 %, controla ya a distancia, a través de cámaras o sistemas de seguridad, la iluminación y lo que sucede en su casa, según una encuesta realizada por Statista a finales de 2023.
La IA ha llegado para quedarse
"La IA ya está aquí. Nos puede gustar o no, pero ya no la vamos a poder eliminar", afirma categóricamente Albert Jové, profesor colaborador de los Estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicación de la UOC. La penetración en el ámbito doméstico es evidente, y cada vez hay más dispositivos inteligentes, por ejemplo, altavoces, aspiradoras y asistentes virtuales como Siri, Alexa y Google Assistant, que para muchos fueron su primera toma de contacto con la IA en el hogar, aunque para Josep Curto, también profesor de los Estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicación de la UOC, "llevan varios años decepcionando. Las funciones, aunque pueden ser interesantes, quedan supeditadas a la comprensión del lenguaje, bastante mejor en inglés que en otros idiomas. Por lo tanto, tenemos una experiencia más desigual con respecto a otros usuarios". Además, a pesar de que algunas empresas quieren postular estos asistentes de voz como el elemento central de la domótica, ya se puede hacer a través de aplicaciones de móvil, que cuentan con más opciones.
Riesgos en la seguridad y la privacidad
La mayor preocupación con respecto a la implantación de la IA en el hogar son la seguridad y la privacidad. Para Jové, la IA "puede ser tanto el problema como la solución". Según el profesor, "con respecto a la seguridad, es una gran amenaza y, simultáneamente, una herramienta de protección más eficiente. El tema de la protección de datos es delicado. Hay que controlar y regular, pero hay que tener presente que existen estados que no están nada preocupados por los derechos y libertades de sus ciudadanos". Por su parte, Curto recuerda que estos sistemas no son infalibles y que, por ejemplo, si se cortara el wifi o se fuera la luz, dejarían de funcionar.
No podemos olvidar tampoco los problemas legales: "Debemos tener presente que en el contexto europeo van surgiendo nuevas regulaciones que van a poder limitar qué podemos hacer, por ejemplo, evitando que las cámaras de estos sistemas se enfoquen a la calle y puedan reconocer a personas anónimas y guardarlas en una base de datos a la que nosotros tenemos acceso, algo que no es legal[A1] ". Parece que esta inquietud la comparten los usuarios, ya que, según el informe "Decoding the digital home 2022", el 48 % de los españoles están preocupados por la privacidad y seguridad de sus datos personales.
Hacia un hogar más sostenible
Sin embargo, esa intranquilidad no lastra ni mucho menos los beneficios que puede aportar la IA en el hogar. Los electrodomésticos inteligentes pueden facilitarnos la vida ayudándonos, por ejemplo, con hornos que nos indican cómo cocinar, lavadoras que detectan los ciclos de lavado más habituales, aspiradoras automatizadas, etc. Pero todavía queda un largo camino por recorrer, como apunta Curto: "Nuestra visión y nuestras expectativas vinculadas a lo que es una casa inteligente están todavía muy lejos. Los fabricantes han seguido su propia aproximación a estos dispositivos e incluso han usado distintos protocolos. En el futuro se espera que esta integración entre plataformas sea mucho más sencilla para que la promesa del hogar inteligente se cumpla a través del protocolo de código abierto Matter".
Uno de los desafíos más atractivos de la domótica es crear hogares sostenibles con una mayor eficiencia energética y un menor impacto medioambiental. "La capacidad de monitorizar de forma continua, así como el histórico de comportamiento sobre el que se basa su aprendizaje, son elementos que le brindan un gran potencial en este ámbito", señala Jové, que añade que "también se pueden programar electrodomésticos para que funcionen en los tramos horarios en los que la energía está más barata".
Sin embargo, Curto apunta a varios obstáculos que existen en ese camino, como una falta de visión holística de los fabricantes para integrar todos los elementos del hogar, o una irónica dicotomía, como es "el esfuerzo desde el punto de vista de la computación y del gasto energético importante" que requiere entrenar esos algoritmos, más teniendo en cuenta que "todos los fabricantes de estos algoritmos que prometieron que iban a controlar su consumo energético no han cumplido su palabra".
El uso responsable de la IA
Otro posible riesgo es la sobredependencia que puede crear la IA en el contexto de una automatización total del hogar, con cambios notorios en nuestra rutina. "La dependencia de la IA es un riesgo, sobre todo cuando un usuario sigue añadiendo funciones sin comprenderlas, o sin tener en cuenta los riesgos", indica Jové. Esta visión la comparte Curto: "La automatización de ciertas tareas puede provocar que nos olvidemos de cómo preparar un café, cómo lavar los platos, cómo poner una lavadora... Pero estos sistemas no son infalibles, requieren electricidad y muchos también una conexión a internet; la preocupación es saber cómo afrontaremos la posibilidad de que estos sistemas fallen". Ambos coinciden en mencionar el mismo ejemplo: mucha gente ya no es capaz de leer un mapa y siguen a ciegas las instrucciones de este tipo de sistemas.
Esa dependencia asoma incluso en contextos que aportan claramente una mayor calidad de vida. La automatización del hogar puede ayudar a personas con discapacidad, trastornos, movilidad reducida y edad avanzada, como enumera Jové: "Los datos masivos pueden analizar tu estado de salud, pueden vigilar a una persona anciana para saber cómo se encuentra, incluso pueden detectar y prevenir tendencias suicidas a partir de expresiones faciales gracias a las cámaras inteligentes". Pero el mismo profesor también señala que "un excesivo acceso a facilidades puede empeorar su discapacidad, que se queden enclaustrados y que no puedan desarrollarse". Por su parte, Curto aporta otros dos inconvenientes de estas situaciones: "El primero es que esos sistemas están diseñados para usuarios en general, que no tienen ese tipo de características; el segundo es que son sistemas ad hoc, y adaptar una casa puede ser muy caro".
La polémica de la IA generativa
Recientemente, la IA también ha empezado a influir en nuestro ocio diario. Hasta ahora se limitaba a crear perfiles de recomendaciones, pero tanto Jové como Curto coinciden en que su futuro inmediato pasa por generar el contenido que vamos a consumir, lo que también plantea varias controversias, en especial en lo que se refiere a la propiedad intelectual, ya que se genera a partir de datos ya existentes. Esto también causa que "no se puede hacer nada más allá de ello, creando una capa uniforme de contenidos que provoque que muchas de las obras sean muy parecidas. La creatividad se puede ver afectada profundamente, y la gente se acabará aburriendo", como subraya Curto.
Por su parte, Jové advierte sobre el peligro de sesgo que existe: "La IA nos va a facilitar aquello que más nos gusta, y cada vez consumiremos productos más focalizados; no tendremos acceso a otras cosas que, tal vez, nos puedan interesar. Si se confía demasiado en la IA, va a ser más difícil encontrar contenido más allá de nuestras preferencias".
Aparte de sus virtudes y defectos, Curto y Jové concluyen que el panorama de la IA en el hogar todavía es imprevisible y tiene un gran margen de mejora. Ambos coinciden en que nos encontramos en un punto de inflexión: Jové destaca la nueva normativa europea que va a regular su uso, mientras que Curto menciona como gran avance el protocolo de código abierto Matter, que hará que la domótica evolucione a sistemas más complejos y menos limitados.
[A1]Això no se sap si ho diu Curto o Jové. Caldria especificar-ho.
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Leyre Artiz