Adoptar una estrategia común de evaluación de la ciencia abierta en Europa es clave para mejorar el ecosistema científico
Un estudio liderado por la UOC analiza y compara las iniciativas de evaluación de cinco países europeos, explorando cómo cada uno aborda aspectos como el acceso abierto a publicaciones, la ciencia ciudadana y el impacto social de la investigación.El trabajo, publicado en Ibersid, revista de sistemas de información y documentación, concluye que acordar un marco de evaluación coordinado y consensuado mejoraría el modo de realizar investigación en todas las etapas.
Hace 20 años, Europa decidió de forma pionera hacer una apuesta por la ciencia abierta, entendida como un paradigma que promueve el acceso libre a los resultados de la investigación, los datos y los métodos científicos. Y eso está transformando la manera en que se hace investigación en todas las etapas y, consecuentemente, cómo se evalúa esta investigación.
No obstante, a pesar de que se han adoptado iniciativas a escala europea para fomentar la transparencia, la accesibilidad, la responsabilidad, el reconocimiento de la diversidad y el uso de múltiples indicadores para tener una visión completa del impacto y la calidad de la investigación, las reformas no se están llevando a cabo de manera uniforme. Hay algunos países más avanzados, mientras que otros siguen arraigados en modelos anteriores.
“Es necesaria una estrategia consensuada y coordinada en Europa si queremos mejorar el ecosistema científico.”
En este sentido, con el objetivo de ofrecer alternativas para fortalecer la adopción de la ciencia abierta en Europa, un estudio liderado por la UOC, y en el que también han participado investigadores de la Universidad de Barcelona, el CSIC y la Universidad de Navarra, ha analizado cómo se evalúa la investigación en Europa.
Se ha centrado en los casos del Reino Unido, Finlandia, los Países Bajos y Noruega, pioneros en la adopción de estrategias de evaluación de ciencia abierta. También han considerado España, que últimamente ha emprendido iniciativas legislativas en este sentido. El trabajo explora cómo aborda cada país aspectos clave: desde el acceso abierto a publicaciones hasta la ciencia ciudadana y el impacto social de la investigación.
Los resultados, recogidos en abierto en Ibersid, revista de sistemas de información y documentación, ofrecen una visión comparativa y analítica de las distintas estrategias; ponen de relieve la necesidad de adoptar una estrategia armonizada en toda Europa para mejorar el ecosistema científico común, e identifican los retos que hay que superar para conseguirlo.
"Cada uno de los países analizados ha hecho esfuerzos adaptados a su territorio que funcionan, y hemos identificado prácticas innovadoras que podrían inspirar a otros países para hacer un cambio de dinámicas", afirma Candela Ollé, profesora de los Estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación e investigadora del grupo GAME, adscrito al centro de investigación UOC-TRÀNSIC. "Pero se necesita una estrategia de consenso y coordinada en Europa si queremos mejorar nuestro ecosistema científico", recalca.
Cambiar cómo se evalúa la investigación
Tradicionalmente, la investigación se ha evaluado sobre todo a partir del factor de impacto de la revista en la que era publicada, de la cantidad de artículos publicados y de las citas recibidas por otros/as investigadores/as. No obstante, estos últimos años en Europa y también en España, se están dando pasos para buscar políticas más equitativas, que se alejen de esas métricas clásicas centradas en factores cuantitativos y no cualitativos, con el objetivo final de obtener una visión más completa del impacto y la calidad de la investigación.
Estos principios se han concretado en informes como la Declaración de San Francisco sobre la evaluación de la investigación (DORA) o el manifiesto de Leiden. De forma destacable, la UOC, como institución, fue pionera ya en 2010 con la política institucional de acceso abierto y ha mostrado un compromiso claro y continuado con la ciencia abierta.
"La UOC fue la primera firmante de DORA en el Estado español (2019), se alineó con CoARA (2022) y dispuso del Área de Transferencia, Emprendimiento y Ciencia Abierta (ATECO) y de la oficina de Ciencia Abierta", destaca Ollé.
Aun así, pese a iniciativas líderes como esta, el sistema todavía tiene sus raíces en el anterior modelo de ciencia, que no era abierto en ninguna de sus etapas, ni en el diseño, ni en los resultados ni en la divulgación posterior de los mismos.
"Evaluar la investigación de forma diferente permitirá hacer ciencia de forma diferente", destaca la investigadora de la UOC, que también dirige el máster universitario de Periodismo y Comunicación Digital: Datos y Nuevas Narrativas de la UOC. Es por eso, según resaltan los autores del trabajo, que reformar el modelo de evaluación actual es uno de los pilares fundamentales que puede facilitar el desarrollo de este paradigma.
"El año 2026 será clave para seguir avanzando hacia la implementación de la ciencia abierta en Europa. Nos encontramos en una fase crítica de la evaluación de la carrera académica dentro de este paradigma, porque aún arrastramos dinámicas de los últimos años y décadas", valora la investigadora.
Un modelo para otros países
El estudio recoge el caso del Reino Unido, que en 2021, de forma pionera, ya empezó a cambiar la evaluación de la investigación; después se sumó Finlandia, que promovió la apertura, la accesibilidad y la responsabilidad en la investigación. Noruega es también un caso paradigmático: ha desarrollado la matriz noruega de evaluación de la carrera académica, NOR-CAM, un marco flexible y holístico para la evaluación de la investigación. En este sentido, es un ejemplo a seguir de buena praxis: detallada, con ejemplos y pautas concretas para la comunidad investigadora.
"Resulta interesante el grado de detalle y aplicabilidad para que los investigadores de estos países puedan ver con claridad opciones y ejemplos", considera Ollé. En su informe para repensar la evaluación de la investigación, los finlandeses también incluyen ejemplos y guías que pueden ser de utilidad para los investigadores.
España, por su parte, cuenta con la Ley 17/2022 de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación, y la Ley Orgánica 2/2023 del Sistema Universitario, ambas clave para implementar la ciencia abierta; y, además, la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación, ANECA, está haciendo una reforma profunda de los procesos de evaluación de la investigación y la carrera académica integrando este paradigma.
Los autores del trabajo consideran que los países pioneros en la reforma pueden servir de modelo para los que todavía están desarrollando sus sistemas de evaluación en ciencia abierta. Aun así, remarcan, "una política conjunta que impulse los principios de transparencia, accesibilidad y diversidad podría facilitar la movilidad de los investigadores y contribuir a la creación de un ecosistema científico más inclusivo y cooperativo en Europa".
Love Data Week
En el marco de la iniciativa internacional Love Data Week, que se celebra entre el 10 y el 14 de febrero, Ollé recuerda que "los datos abiertos son el corazón de la investigación del futuro". La matriz noruega ya premia activamente a los investigadores que comparten sus softwares y conjuntos de datos. En los Países Bajos, el modelo ya no evalúa solo dónde publican los investigadores, sino también cómo sus datos ayudan a la sociedad. La reforma de la evaluación en España, alineada con CoARA, se dirige hacia este horizonte para conseguir un sistema en el que se cuidan los datos, se comparten y se valoran.
"La UOC se sumó a la iniciativa CoARA desde el inicio de la constitución oficial de esta coalición", recuerda Ollé. Además, en Cataluña contamos con el Observatorio del Acceso Abierto y el Portal de la Investigación de Cataluña, que recopilan datos y donde puede verse la tendencia de crecimiento y apertura.
Como no podía ser de otro modo, los resultados de la investigación de este proyecto, "Ciencia abierta en España: la transición hacia un nuevo modelo de investigación" (PID2021-125828OB-I00), así como el artículo, están publicados en abierto, y los conjuntos de datos vinculados se recogen en CORA, el repositorio de datos del CSUC.
Este proyecto se enmarca en la misión de investigación Cultura para una sociedad crítica y favorece los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) de la ONU: 4, educación de calidad; 5, igualdad de género; y 10, reducción de las desigualdades.
Investigación con impacto y vocación transformadora
En la UOC entendemos la investigación como una herramienta estratégica para avanzar hacia una sociedad de futuro más crítica, responsable e inconformista. Desde esta visión, desarrollamos una investigación aplicada, interdisciplinaria y conectada con los grandes retos sociales, tecnológicos y educativos.
Los más de 500 investigadores e investigadoras y los más de 50 grupos de investigación de la UOC trabajan alrededor de cinco unidades de investigación centradas en cinco misiones: educación a lo largo de la vida, tecnología ética y humana, transición digital y sostenibilidad, cultura para una sociedad crítica, y salud digital y bienestar planetario.
Además, la universidad impulsa la transferencia de conocimiento y el emprendimiento de la comunidad UOC con la plataforma Hubbik.
Más información: https://www.uoc.edu/es/investigacion
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Núria Bigas Formatjé