5/6/26 · Cultura

Las claves del viaje del papa León XIV a España

La visita del nuevo pontífice muestra la evolución sociológica y política de un país que es muy distinto del que encontraron sus predecesores

El legado del papa Francisco, con un discurso favorable a los inmigrantes y menos beligerante con la comunidad LGBTI, facilita a León XIV un mayor acompañamiento político y un menor eco de grupos de oposición, según los expertos de la UOC

(Foto: Fajar Al Hadi / Unsplash)

El papa León XIV comienza este sábado, 6 de junio, su viaje apostólico a España, con visitas a Madrid, Barcelona y Canarias, donde celebrará actos masivos. La primera visita de un papa a España fue la de Juan Pablo II en 1982; después vendrían las tres de Benedicto XVI, la última de las cuales tuvo lugar en 2011. León XIV será el tercer pontífice que pisa territorio español. El papa Francisco había tenido la intención de viajar a Canarias, en el contexto de la crisis migratoria, pero murió antes de que pudiera hacer realidad el viaje. Varios expertos de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) analizan las claves del actual viaje papal a España, que revela la evolución sociológica y política del país, el cual se enfrenta a uno de los mayores retos organizativos y de seguridad de su historia.

Desde el punto de vista de la sociología, Víctor Albert Blanco, experto en religiones y profesor de los Estudios de Artes y Humanidades de la UOC, enmarca el viaje actual de León XIV a España en el contexto de lo que denomina "desprivatización" de la religión. Esta dinámica, que la Iglesia practica desde los años ochenta, se articula a través de la celebración de eventos masivos. Las religiones se reposicionan en la esfera pública y compiten por dar sentido y moral: "No son los únicos referentes, coexisten con multitud de actores políticos, de la sociedad civil y del mercado". Los datos del CIS sobre el número de españoles que se declaran católicos no han dejado de disminuir desde el primer viaje papal: del 83,5 % en 1982 al actual 52,8 %. Para reposicionarse en el espacio público, apunta el sociólogo, la Iglesia recurre a "visitas supermediatizadas" y grandes eventos, con una organización que imita los formatos de los grandes festivales o de unos Juegos Olímpicos.

Esta opinión la comparte Elisenda Estanyol, profesora de los Estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación de la UOC, que define la visita papal como "acontecimiento de alta complejidad". La experta apunta que el formato de la visita implica "una transformación temporal del espacio público" y una coordinación comunicativa global. Carlos Moreno, experto en eventos, seguridad y comunicación y también profesor colaborador de los Estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación de la UOC, añade desde esta perspectiva que, con la visita de León XIV, España se halla ante "uno de los retos operativos más complejos de los últimos años". Solo en Madrid, se espera una movilización de entre 600.000 y un millón y medio de personas en distintas misas en el espacio público. "Es un acontecimiento de una magnitud sin precedentes, por la duración, la asistencia multitudinaria y los numerosos desplazamientos simultáneos", añade Moreno.

 

El viaje, el patrimonio religioso y la turistificación

Aparte de los múltiples retos logísticos, el viaje, según explica el sociólogo Víctor Albert Blanco, "no se puede desvincular de las dinámicas de turistificación actuales, donde el patrimonio religioso juega un papel clave como activo de atracción". Esta trascendencia de la visita papal más allá del hecho religioso hace que, desde otro punto de vista, el viaje se pueda concebir "como una oportunidad única de proyección internacional y de construcción de relato para la "'marca ciudad'", añade en este sentido Elisenda Estanyol. La experta destaca, por ejemplo, uno de los actos centrales de León XIV, la bendición de la torre de Jesús de la Sagrada Familia de Antoni Gaudí, escenario de peregrinación turística de primer orden en la ciudad. La seguridad en todos estos actos se convierte en un reto organizativo enorme, insiste Carlos Moreno: "El objetivo no es solo proteger al dignatario. Es garantizar la estabilidad de un acontecimiento social masivo en el que interactúan multitudes con infraestructuras críticas, bajo el foco mediático global y una hiperactividad digital casi ilimitada".

Más allá de aspectos organizativos, el viaje de León XIV también permite hacer un análisis de la evolución política y sociológica del país, que el pontífice encuentra en unas circunstancias muy diferentes de las que encontraron sus antecesores. Víctor Albert Blanco asegura que "el contexto actual refleja una evolución política respecto a 2010", que se caracteriza por una reducción de la conflictividad social mientras la izquierda "acepta la Iglesia como un actor legítimo gracias al discurso social del papa Francisco". Las visitas de Benedicto XVI encontraron más oposición, según los expertos, porque en aquellos años "veníamos de un ciclo de movilizaciones de actores católicos que contaban con el apoyo explícito y activo del Vaticano y de la jerarquía de la conferencia episcopal contra las políticas de derechos de las personas LGTBI, más de carácter feminista y sobre el aborto". El Vaticano ya no pone tanto el foco en estos debates y ha orientado el discurso hacia aspectos como la inmigración y la acogida de las personas refugiadas. Esto ha facilitado que los movimientos en contra tengan menos eco ahora, destaca el sociólogo, y se produzca como consecuencia "un claro acompañamiento institucional y político" del santo padre durante la visita.

 

Consenso político favorable al papa

En la práctica, este consenso político favorable alrededor del papa se traduce en una articulación de esfuerzos múltiples, como comenta Elisenda Estanyol: "La preparación del acto exige la coordinación de múltiples actores: administraciones públicas, fuerzas de seguridad, autoridades eclesiásticas, equipos técnicos, ciudadanía y medios de comunicación, entre otros". Una diversidad de agentes se coordinan para ayudar a la Iglesia católica a desplegar su potencial movilizador en el espacio público a pesar de que España es un país aconfesional. Carlos Moreno habla de una "coordinación interinstitucional a múltiples niveles", con dispositivos en los que participan el Ministerio del Interior, las Fuerzas Armadas, las comunidades autónomas, los ayuntamientos, Renfe y las decenas de organismos de seguridad, "cuyo principal riesgo no es la amenaza externa: es la fragmentación interna", subraya el experto.

Para el sociólogo Víctor Albert Blanco, la visita actual simboliza la "situación histórica de privilegio y de poder de que ha disfrutado la Iglesia católica en el contexto español, que se ha asegurado por la fuerza de manera muy coercitiva durante la historia, y que hoy en día, en un contexto democrático, se sigue manifestando con una serie de privilegios que tiene respecto a otras confesiones también presentes en el país". Para el sociólogo, los actos masivos en el espacio público y la intervención que hará por primera vez un papa ante el Congreso de los Diputados tienen la "voluntad de mostrar y querer ejercer un cierto poder, no meramente simbólico, en la sociedad española, que envía el mensaje 'aquí hemos estado y aquí seguimos'".

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