Un proyecto emprendedor apuesta por eliminar los microplásticos del agua
Estos elementos contaminantes tienen un impacto importante en la salud humana y en la del planetaPlastikóre, uno de los proyectos ganadores del programa SpinUOC, los elimina de las aguas residuales sin generar residuos tóxicos
Cada vez que hacemos la colada, sea doméstica o industrial, se liberan miles de fibras sintéticas que no son filtradas por las estaciones depuradoras de aguas residuales (EDAR) y que, por lo tanto, llegan a los ríos y al mar, con el impacto directo que esto causa en los ecosistemas y, potencialmente, en la salud humana. Los medicamentos, cosméticos y aditivos contienen microplásticos que persisten décadas en el entorno y que acaban entrando en nuestra cadena de alimentación.
Una investigación publicada en Nature Medicine mostraba que los microplásticos se acumulan en órganos vitales, como el cerebro y el riñón, considerados depurativos. Otro estudio en New England Journal of Medicine constataba que aumentan la inflamación y pueden dañar las arterias, de manera que incrementan el riesgo de patologías como el ictus.
Precisamente este proyecto, ganador de los premios del público y de la Ramon Molinas Foundation al impacto social del SpinUOC —un programa de emprendimiento de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC)—, quiere dar una solución a este reto medioambiental con la comercialización de una tecnología que ha obtenido resultados prometedores en cuanto a la eliminación de microfibras y microplásticos.
El proyecto Plastikóre, en el que participa Marcel Bassachs —alumni del máster de Gestión Cultural de la UOC y experto en gestión y transferencia del conocimiento—, ha desarrollado una tecnología avanzada de tratamiento cuaternario de aguas residuales capaz de eliminar entre el 85 % y el 95 % de las microfibras presentes en el agua residual.
La solución se basa en un proceso físico y circular que prescinde de reactivos químicos y evita así generar residuos tóxicos. Este enfoque no solo refuerza su perfil ambiental y de sostenibilidad, sino que también posiciona esta solución de manera diferencial respecto a las tecnologías existentes en el mercado que dependen de otros métodos de tratamiento.
“Plastikóre aporta una solución concreta y medible a un problema global como es la contaminación por microplásticos, mejora así la calidad del agua y protege los ecosistemas acuáticos”
Una solución a un problema ambiental global
Plastikóre —spin-off de la Universidad de Girona con el Instituto Catalán de Investigación del Agua— consiste en la combinación de tres componentes que trabajan juntos para capturar, separar y recuperar microfibras con un consumo energético mínimo. Unos imanes microscópicos se adhieren al plástico con precisión; un reactor de arena gruesa atrapa las microfibras, y un sistema magnético extrae los microplásticos, sin la intervención de ningún elemento químico contaminante.
Bassachs señala que "Plastikóre aporta una solución concreta y medible a un problema global como es la contaminación por microplásticos, mejora así la calidad del agua y protege los ecosistemas acuáticos. Como profesional de la gestión y la transferencia de conocimiento, considero que es clave que la investigación no se quede encerrada en los laboratorios, sino que se convierta en tecnologías y servicios que mejoren la vida de las personas y el territorio donde vivimos".
Según este emprendedor, el máster que ha realizado en la UOC le ha dado una base sólida en cuanto a gestión de proyectos, estrategia y mirada crítica que ahora aplica a un ámbito más tecnológico, pero igualmente vinculado al bien común.
Necesidad reguladora inminente
Los procesos de tratamiento primario, secundario y terciario actuales del agua están diseñados para sólidos, materia orgánica y nutrientes, no para partículas micrométricas. La nueva directiva europea 2024/3019 sobre tratamiento de aguas residuales urbanas obliga a las EDAR a incorporar un tratamiento cuaternario capaz de eliminar, como mínimo, el 80 % de un amplio espectro de microcontaminantes, incluyendo microplásticos, residuos farmacéuticos y cosméticos. Ante esta nueva y exigente regulación, coherente con la crisis climática que vive el planeta, Plastikóre tiene una gran oportunidad de negocio y también para reducir la huella ambiental del sector industrial.
Su modelo de negocio es de empresa a empresa (business-to-business o B2B) y se orienta principalmente hacia depuradoras urbanas, industrias textiles y empresas de ingeniería del sector del agua. Ofrece diferentes servicios tecnológicos según el tipo de empresa a la que se dirige, además de mantenimiento y apoyo técnico. Actualmente, la tecnología se encuentra en un nivel de madurez tecnológica (Technology Readiness Level o TRL) 3-4 y se está validando con pruebas de concepto en un entorno de laboratorio. El objetivo es iniciar las primeras pruebas piloto el próximo año o los próximos dos años.
Este proyecto emprendedor se alinea con los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) 6, agua limpia y saneamiento; 11, ciudades y comunidades sostenibles; 12, producción y consumo responsables, y 14, vida submarina.
Investigación con impacto y vocación transformadora
En la UOC entendemos la investigación como una herramienta estratégica para avanzar hacia una sociedad de futuro más crítica, responsable e inconformista. Desde esta visión, desarrollamos una investigación aplicada, interdisciplinaria y conectada con los grandes retos sociales, tecnológicos y educativos.
Los más de 500 investigadores e investigadoras y los más de 50 grupos de investigación de la UOC trabajan alrededor de cinco unidades de investigación centradas en cinco misiones: educación a lo largo de la vida, tecnología ética y humana, transición digital y sostenibilidad, cultura para una sociedad crítica, y salud digital y bienestar planetario.
Además, la universidad impulsa la transferencia de conocimiento y el emprendimiento de la comunidad UOC con la plataforma Hubbik.
Más información: https://www.uoc.edu/es/investigacion
Contacto de prensa
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Anna Torres Garrote