17/7/26 · Entrevista

«A través de Biohack UIO hemos conseguido educar a jóvenes escasos de recursos y darles una oportunidad»

Álex Andrés Jarrín Jurado, alumni del máster de Bioinformática y Bioestadística

Álex Andrés Jarrín Jurado es ingeniero en Biotecnología y máster de Bioinformática y Bioestadística por la UOC. Ha ganado el Premio al Proyecto con Impacto Social de los Premios Impacto Alumni por la iniciativa Biohack UIO, un modelo de ciencia abierta al alcance de todos. Es cofundador y presidente de este laboratorio comunitario de biotecnología, el primero de Ecuador y América Latina.

- ¿Cómo te definirías?

Alguien supercurioso. Trato de resolver todos los problemas que encuentro. Me gusta meterme en los problemas y encontrar soluciones. 

- ¿Cuándo disfrutas más? 

En el proceso, la investigación, hasta saber cómo resolverlo. Desde muy chiquito me gustaba experimentar con las manos, hacer el tipo de cosas que hoy por hoy hago en el laboratorio.

- ¿En qué momento supiste qué querías estudiar? 

Me gustaban la biología y las matemáticas. Pensé en estudiar medicina, pero finalmente decidí dedicarme a una profesión que en Ecuador era muy nueva, la ingeniería en biotecnología. En la carrera hice matemáticas, programación, algoritmos…, y me fue interesando la parte de wet lab. Ahora lo combino. Hacer ensayos y analizar los datos en la computadora es de las cosas que más me gustan. 

- ¿Tienes familiares que se dediquen a la ciencia?

Ninguno, pero me marcó que con mis papás siempre veíamos muchos documentales, tenía kits de química y microscopios de juguete, me llevaban a ferias de ciencia… Ellos vieron que tenía esa afinidad y la promovieron. 

- En 2020 nació Biohack UIO. ¿Qué te llevó a emprender? 

Conocí a la que ahora es mi esposa en la universidad. Los dos sabíamos de la existencia de Genspace, un laboratorio comunitario de Nueva York. En 2018 identificamos que en Ecuador faltaba este tipo de laboratorios, que permiten incubar empresas biotecnológicas, y en tiempos de pandemia, viendo que en nuestro país no se buscaban alternativas ni se investigaban posibles vacunas, retomamos la idea. Empezamos arrendando un laboratorio que tenía los equipos, y en 2022 ya tuvimos un espacio propio y compramos los equipos. 

 

“"Nuestro objetivo es democratizar. Damos la oportunidad a personas que tienen un proyecto específico a pesar de no pertenecer a la academia ni a la industria"”

- ¿Se están cumpliendo los objetivos? 

Sí. Uno de ellos es democratizar la ciencia. Damos la oportunidad a personas que tienen un proyecto específico a pesar de no pertenecer a la academia ni a la industria. Pagan una membresía económica, acceden al laboratorio y les brindamos asesoría. Otro objetivo es fomentar la industria de biotecnología en el país. 

- ¿Qué tal la experiencia de trabajar con la pareja?

Al principio fue más complicado, recién nos conocíamos, pero ya somos un equipo. Nos complementamos muy bien y conseguimos resolver de manera más sencilla los conflictos. Juntos lo resolvemos todo, y hoy por hoy lo disfruto mucho. 

- Explícanos algún proyecto que haya surgido del laboratorio. 

Tenemos una empresa que empezó haciendo investigación sobre bioinsumos, aislando microorganismos propios del suelo para identificar los que son beneficiosos para la agricultura. Empezaron a producir bioinsumos a pequeña escala y a probarlos en campo, donde obtuvieron buenos resultados. Los vendieron a pequeños productores locales: fue rentable, reinvirtieron y ahora tienen su propia planta de bioinsumos. 

- ¿Qué ha sido lo más complicado del proceso de emprender? 

Abrir camino teniendo en cuenta que la biotecnología es una gran desconocida en Ecuador. A veces cuesta que los clientes ganen confianza en las nuevas tecnologías. La inversión inicial fue costosa. Y la parte regulatoria. En este país no saben qué es la biotecnología pero te limitan. Intentamos movernos por los vacíos legales. 

- ¿Y lo más gratificante de toda esta aventura? 

Los proyectos sociales nos llenan mucho. Tenemos un programa de becas para niños con escasos recursos, que de otro modo nunca hubieran tenido la oportunidad de estar en un laboratorio. Les inculcamos que la ciencia es un camino. Y nuestros emprendedores, a los que les hubiera resultado casi imposible tener su propio laboratorio, pero nos satisface que lo hayan conseguido a través de nosotros. 

- ¿Cómo lo consiguen? 

Han empezado en el laboratorio con la membresía, han desarrollado un producto y lo han validado en el mercado. Algunos decidieron hacer su propia inversión, están creciendo y ya tienen su propio laboratorio. 

- ¿Cómo y cuándo nace tu interés por democratizar la ciencia y acercarla a la sociedad?

Estudié en el colegio jesuita, donde inculcaban que siempre uno tiene que ser más para servir mejor. Desde mi privilegio trataba de encontrar iniciativas, y vi que la ciencia y la educación son una oportunidad para las poblaciones vulnerables. A través del laboratorio hemos conseguido educar a jóvenes escasos de recursos y darles una oportunidad. 

- ¿Qué proyectos gestionáis en los laboratorios comunitarios de Biohack UIO?

Estamos orientados a la parte agrícola y de biología molecular, con proyectos acordes a nuestras líneas de investigación. 

- Inspiráis y apoyáis proyectos innovadores que utilizan la biotecnología para abordar los desafíos locales y globales de manera creativa y sostenible. ¿Qué desafíos locales tenéis en Ecuador?

Para empezar, la falta de conocimiento sobre biotecnología. Aquí tenemos una realidad muy distinta con respecto a Europa. Para empezar, no hay trabajo, y si hay industria, está muy atrasada. Nuestro sueño es ser semilla de la industria biotecnológica en el país, que ayude a crear ciencia, empleo y una sociedad con más oportunidades. Trabajamos para que el talento nacional no tenga que emigrar por necesidad a Europa y Estados Unidos.

- ¿Qué retos os planteáis para los próximos años?

El próximo reto es establecer en 2026 un laboratorio en Guayaquil, la segunda ciudad principal del país, y en 2028 tener el primer laboratorio internacional en Bogotá. 

- ¿Estáis en contacto con otros laboratorios comunitarios? 

Sí, tenemos alianza con Genspace, el laboratorio que nos inspiró, con el que queremos organizar hackatones conjuntos. También hemos hecho acercamientos con varias empresas internacionales de biotecnología que fomentan el biohacking, hacer ciencia a bajo coste. La idea es conectar para poder crecer y difundir esta idea en la región. 

- ¿Cómo descubriste la UOC?

Buscaba maestrías en bioinformática, que fueran de una universidad española, para la facilidad del lenguaje, y que se reconociera el título en la Unión Europea. Existen más universidades en línea, pero la UOC tiene un buen posicionamiento en los ránkings universitarios. Me gustó que no mostraron interés por querer vender, sino en lo que podía aprender. Y la flexibilidad también fue un punto a favor. 

- ¿Qué tal ha sido la experiencia? 

Muy satisfactoria, con profesores de primer nivel y con reconocimiento científico, que siempre estuvieron a mi alcance cuando tuve alguna duda. 

- ¿Cómo desconectas? 

La vida se resume mucho a nuestro negocio. Hay días que decimos que no hablaremos de trabajo, y entonces vamos a comer, a la piscina, al cine o a hacer un paseo por la ciudad. También hago mucho ejercicio. Y soy muy familiar, me gusta pasear o comer con mis papás, y entonces trato de no hablar mucho de trabajo. 

- ¿Algún descubrimiento que hayas hecho últimamente? 

Estuvimos en Inglaterra y conocimos York, que nos enamoró. ¡Fuimos a un bar que tiene trece fantasmas reportados y registrados! Es el pueblito con mayor actividad paranormal del mundo. Nos encanta el necroturismo.