17/7/26 · Entrevista

«La investigación es casi un trabajo artístico, perfecto para personas creativas, resilientes y curiosas»

Celia Martínez Jiménez, alumni del máster universitario de Bioinformática y Bioestadística

Celia Martínez Jiménez, doctora en Bioquímica, investigadora principal en la Universidad de Valencia, y alumni UOC del máster universitario de Bioinformática y Bioestadística (interuniversitario: UOC, UB), ha sido galardonada por su trayectoria profesional en los Premios Impacto Alumni. A lo largo de su carrera científica, Celia se ha centrado en comprender cómo se regulan los genes y cómo cambian los mecanismos de control del ADN a lo largo de la vida, principalmente en el hígado. 

- ¿Cómo te definirías? 

Científica, una profesión que no se reconoce como puesto de trabajo en sí mismo. Soy una persona curiosa. La curiosidad es la motivación que tengo, saber un poco más de las cosas y por qué ocurren. 

- ¿Qué ha supuesto en tu carrera el reconocimiento de los Premios Impacto Alumni? 

Es un honor y un ejemplo para todas las personas que no tienen la típica carrera profesional lineal y clásica. Con la crisis de 2009 no pude estabilizarme. Decidí dejar la investigación para ir a la industria y luego volver a la academia. Cuando pude, retomé la carrera científica en el extranjero. 

- Entonces tenías 40 años. ¿Te dio vértigo?

Pues no, porque iba a montar mi laboratorio y a hacer lo que siempre había querido. Todo el mundo decía que era inusual. Lo habitual hubiera sido establecerme con plaza fija a los treinta y pocos. 

- ¿Cómo fue el reto? 

Cada persona tiene su propia experiencia, no hay una receta mágica para todos. Fue todo un reto, que fue bien. Llegué a Alemania embarazada de ocho meses y ni siquiera tenía un hospital donde dar a luz. Son interrogantes que no todo el mundo está dispuesto a vivir. Encontré el equilibrio entre lo profesional y lo personal. 

- ¿Qué le dirías a alguien que se quiera dedicar a la investigación básica? 

Te tiene que gustar, es un trabajo que mejor si te apasiona. No te dediques a la investigación si buscas un trabajo de 9 a 5, porque va a ser una frustración constante. Es ideal si te interesa una profesión que te permite desarrollar muchas habilidades y aprender cada día. Es casi un trabajo artístico, perfecto para personas creativas, resilientes y curiosas.

- ¿Qué tal la convivencia con la presión de publicar y conseguir recursos?

La visión que adquirí al hacer el MBA de negocios me ha ayudado a combinar proyectos más ambiciosos, con más riesgo y que permitan avances más grandes, con otros menos desafiantes pero con resultados a corto plazo y que te permitan publicar. Hemos equilibrado los riesgos en función de las ambiciones de las personas del equipo implicadas. 

- Además de la investigación, haces docencia. ¿Qué tal ser profesora universitaria en 2025?

Es un reto, los jóvenes saben mucho. Me esfuerzo para conseguir que en clase estén atentos e interesados, proporcionarles información y dar una visión que esté más allá de lo que encuentren en el ChatGPT o los libros de texto. Tengo alumnos de quinto de Farmacia, gente mayor, que ya sabe lo que quiere. Es muy agradecido. 

- ¿Cuándo decidiste que querías ser investigadora? 

En segundo de Biología. Me metí en el departamento de microbiología y me cautivó. Ya nunca salí. Al final de la carrera me quedé con una beca de colaboración, y después la tesis. 

- ¿Dudaste en algún momento de si te dedicarías a la investigación?

No. Sabía que tendría que ir al extranjero. No me imaginaba que estaría más de diez años fuera, pensaba que serían uno o dos, pero tenía claro que trabajar en el extranjero sería una parte esencial en mi camino. Me gustó que fuera se reconozca la figura de la investigadora. Eres científica y existes como tal. 

- ¿Qué te han aportado todos esos años trabajando en Grecia, Inglaterra y Alemania? 

Otra visión. Darme cuenta de que problemas muy similares se resuelven de forma diferente en cada uno de estos sitios. Ahora, cuando tenemos que resolver y tomar una decisión, tengo variedad de ejemplos y colegas de otros institutos con los que podemos colaborar. Todas esas experiencias me sirven de mucho.

- ¿Qué te gustaría conseguir a lo largo de tu carrera científica?

Por un lado, ver que la gente que trabaja conmigo crece y que se hacen profesionales que impactan por ellos mismos. Cuando pasa, es muy satisfactorio, y me gustaría poder hacerlo más. También, conseguir avances para curar enfermedades, que nuestra investigación sea translacional. Ojalá podamos hacer fármacos, curar enfermedades relacionadas con el envejecimiento, que las personas envejecieran sin tener enfermedades asociadas. 

- ¿Te has planteado dar el salto a la industria y transferir el conocimiento de tu investigación básica? 

Hice entrevistas en la industria farmacológica, pero lo descarté. La posibilidad de impactar a largo plazo es más pequeña, y también tienes menos libertad de elección en los proyectos que impulsas. Aun así, sigo con la idea de montar una spin-off, transferir parte del conocimiento que tenemos en forma de servicios. 

- ¿Qué te llevó a hacer el máster de Bioinformática y Bioestadística en la UOC?

Cuando me planteaba volver a España, pensé que necesitaba diversificar opciones; y ser capaz de analizar datos, teniendo en cuenta todos los que se generan, podía ser una buena alternativa. Ya estoy mirando cómo puedo renovarme, proyecto qué tendré que saber en cinco años y que todavía no sé.

- ¿El secreto para encontrar el equilibrio entre trabajo, familia y estudio?

Hago poquito, pero lo hago todos los días. No lo haré rápido, pero si me propongo un objetivo, voy dando pasitos y lo intento. 

- ¿Cómo fue tu experiencia en la UOC? 

Me gustó mucho. Al principio no entendía muy bien la plataforma, pero me contestaron todas las preguntas que me surgían. Una vez que estuve más familiarizada, ya fue todo bien.

- ¿Cómo desconectas? 

Tengo poco tiempo, pero me gusta la fotografía. Cuando puedo, combino la fotografía con paseos, niños… 

- ¿Algún descubrimiento que hayas hecho últimamente? 

He conseguido instalar un micrófono nuevo para interactuar con mis estudiantes. Es un catch cube, un cubo de espuma que les lanzo para que respondan preguntas. Así tienen que estar atentos. Doy clase a primera y última hora del día: he conseguido que presten atención. Además, me encantan los gadgets.