La IA evita el sexismo, pero todavía discrimina por edad
Una investigación de la UOC constata la tendencia al edadismo de cinco de los chatbots más popularesLa UOC también investiga la discriminación por edad, una de las más invisibles según las Naciones Unidas, mediante el proyecto #Viejismo
ChatGPT, Gemini, Copilot… los chatbots de inteligencia artificial (IA) generativa se han hecho un hueco en nuestro día a día en un abrir y cerrar de ojos. Nos asisten en tareas profesionales o en aspectos personales, desde resolver dudas o buscar información hasta organizarnos las vacaciones. Ahora bien, estas herramientas, que se nos venden como neutrales y objetivas, ¿realmente lo son? Un estudio internacional con participación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) ha constatado que, si bien los principales chatbots de IA han hecho los deberes en cuanto al sexismo y evitan los sesgos de género, todavía continúan cayendo en discriminaciones vinculadas al edadismo.
La investigación, publicada en abierto en la revista Big Data & Society, pone en evidencia que los chatbots de inteligencia artificial generativa presentan sesgos significativos relacionados con la edad que ya afectan a los usuarios, mientras que muestran más cautela a la hora de evitar estereotipos de género. Mireia Fernández-Ardèvol, investigadora del grupo de investigación Communication Networks and Social Change (CNSC) y profesora catedrática de los Estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación, ha formado parte de la investigación, que ha analizado el comportamiento de cinco de los chatbots más populares. El trabajo se ha realizado mediante entrevistas cualitativas, tratando a los modelos de IA como si fueran interlocutores humanos para identificar hasta qué punto reproducen estereotipos sociales en sus respuestas.
“La IA generativa parece haber aprendido a ser sensible al sexismo, pero no al edadismo”
"Hemos aplicado un método típico de la sociología tradicional: la entrevista. Como los chatbots nos dan conversación con un lenguaje natural, hemos 'hablado' con ellos como si fueran personas a partir de un guion que plantea situaciones ficticias y preguntas sobre prácticas digitales", apunta Fernández-Ardèvol, reconocida recientemente con un ICREA Academia de Excelencia. Los resultados son reveladores: la IA generativa parece haber aprendido a ser sensible al sexismo, pero no al edadismo.
Una doble vara de medir
En concreto, el equipo investigó el funcionamiento de ChatGPT, Jasper, Gemini, Copilot y Perplexity, cinco de los modelos gratuitos más generalizados. Interactuaron con ellos manteniendo conversaciones semiestructuradas utilizando un entorno digital esterilizado (cuentas nuevas, navegadores limpios y geolocalización controlada) para evitar sesgos derivados del uso previo o la personalización. Las preguntas planteadas pedían a los chatbots que asignaran edad o género a personajes ficticios según sus hábitos digitales, o que explicaran qué funciones eran más útiles para diferentes tipos de usuarios. Los resultados, una vez analizadas las respuestas, apuntan a la existencia de una doble vara de medir.
Por un lado, los chatbots tienden a ofrecer respuestas "políticamentes correctas" en cuanto al género y evitan hacer suposiciones y asignar roles estereotipados a hombres y mujeres. En cambio, no muestran la misma sensibilidad hacia la edad, ya que asignan de manera mucho más evidente perfiles y capacidades en función de si una persona es joven o mayor. Por poner un ejemplo, ante una persona que hace un uso intensivo de Instagram o TikTok, las IA no se atreven a suponer si es hombre o mujer, pero sí la incluyen en una categoría de edad más joven que a alguien que siga debates políticos en Facebook.
Unos sesgos que reflejan la sociedad
Mireia Fernández-Ardèvol considera que los chatbots son más cuidadosos con el género que con la edad porque la sociedad lo es más con el sexismo que con el edadismo. "Las personas que diseñan, programan y entrenan la IA generativa tienen interiorizado que el sexismo es incorrecto, pero no tanto que el edadismo lo sea. Ya sea por intervención humana o por la forma en que los chatbots aprenden a partir de los textos y materiales que reciben para entrenarse, los chatbots tienden a evitar comentarios sexistas, pero no siempre son capaces de evitar el edadismo", apunta la investigadora del CNSC, adscrito al centro de investigación UOC-TRÀNSIC.
Un hecho curioso es que los propios modelos de IA, que a menudo incluyen advertencias sobre el riesgo de caer en los estereotipos de género, al mismo tiempo describen sus funciones de forma desigual en funció de la edad: para personas mayores destacan tareas de asistencia, simplificación y ayuda en la vida cotidiana, mientras que para personas jóvenes se pone el acento en la creatividad, el aprendizaje y el entretenimiento.
Dado que estos sesgos no son solo técnicos, sino que reflejan valores y estereotipos presentes en la sociedad y en los datos con los que se entrenan estos sistemas, el equipo de investigación considera que esta situación puede contribuir a reforzar estas desigualdades y generar una representación sesgada de determinados colectivos, especialmente las personas mayores. "Existe un riesgo de legitimar estas discriminaciones, invisibilizar la diversidad y limitar oportunidades en ámbitos como el trabajo, la salud o el acceso a servicios, particularmente si son servicios digitales. Incluso puede empeorar la percepción pública del envejecimiento y mermar la dignidad de las personas mayores", apunta la catedrática experta en comunicación.
La investigadora de la UOC confía en que los resultados de esta investigación lleguen a las empresas que diseñan y programan estas herramientas para que incorporen mayor justicia social y acaben con el edadismo en sus sistemas. "Aunque se puede argumentar que los chatbots únicamente reproducen problemas que ya existen en la sociedad, las empresas tecnològicas deciden qué datos utilizan para entrenarlos, así que pueden perpetuar estos sesgos o, como esperamos, corregirlos con datos diversos, auditorías éticas y una responsabilidad activa en el desarrollo tecnològico", explica Fernández-Ardèvol.
El proyecto #Viejismo
Los resultados de esta investigación refuerzan la idea de que es necesario incorporar una mayor sensibilidad hacia el edadismo en el desarrollo de la inteligencia artificial y promover enfoques más inclusivos para evitar la reproducción de discriminaciones sociales. En esta línea también ha estado trabajando otro proyecto de investigación de la UOC, Digital ageism: Ageist stereotypes and the vicious circle of digital exclusion in Spain (#Viejismo).
El programa, financiado por el Observatorio Social de la Fundación "la Caixa", pretende combatir la desigualdad digital que afronta la gente mayor en España identificando los elementos críticos y los estereotipos más interiorizados por una buena parte de la población que fomentan el edadismo digital, con el fin de promover una digitalización justa entre este colectivo.
El proyecto, impulsado por Mireia Fernández-Ardèvol con la colaboración de Sara Suárez y Marta Cambronero, también investigadoras del grupo CNSC de la UOC, destaca —entre sus resultados todavía pendientes de ser publicados— que la población adulta tiende a estar de acuerdo con los estereotipos sobre las capacidades digitales de las personas mayores.
Estos proyectos favorecen los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) de la ONU, especialmente el número 10, sobre reducción de las desigualdades, y el número 5, sobre igualdad de género, y se alinean con las misiones de investigación en tecnologíía ética y humana, transición digital y sostenibilidad y cultura para una sociedad crítica, de la Universitat Oberta de Catalunya.
Artículo de referencia:
Belotti, F. [Francesca], Fernández-Ardèvol, M. [Mireia], Bozan, V. [Valerija], Comunello, F. [Francesca] y Mulargia, S. [Simona]. (2026). Double standards of generative AI chatbots: Unveiling (digital) ageism versus sexism through sociological interviews. Big Data & Society, 13(1). https://doi.org/10.1177/20539517261419407
Investigación con impacto y vocación transformadora
En la UOC entendemos la investigación como una herramienta estratégica para avanzar hacia una sociedad de futuro más crítica, responsable e inconformista. Desde esta visión, desarrollamos una investigación aplicada, interdisciplinaria y conectada con los grandes retos sociales, tecnológicos y educativos.
Los más de 500 investigadores e investigadoras y los más de 50 grupos de investigación de la UOC trabajan alrededor de cinco unidades de investigación centradas en cinco misiones: educación a lo largo de la vida, tecnología ética y humana, transición digital y sostenibilidad, cultura para una sociedad crítica, y salud digital y bienestar planetario.
Además, la universidad impulsa la transferencia de conocimiento y el emprendimiento de la comunidad UOC con la plataforma Hubbik.
Más información: https://www.uoc.edu/es/investigacion
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