La UOC ofrece su primer curso de lengua de signos catalana para una formación más inclusiva y accesible
La universidad pone en marcha los niveles A1.1 y A1.2, reconocidos con 4 créditos ECTS cada uno, a partir del curso 2026-2027Se trata de la primera adaptación sistemática al formato en línea del MCER para la lengua de signos catalana
A partir del curso 2026-2027, la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) ofrecerá su primer curso en línea de lengua de signos catalana (LSC), una novedad formativa que la institución presenta como una apuesta simultánea para la inclusión, la innovación pedagógica y el compromiso con esta lengua. El curso se desplegará en dos niveles, A1.1 y A1.2, de 4 créditos ECTS y 100 horas de dedicación cada uno, y se reconocerán dentro de diferentes grados como créditos de actividades universitarias (RECAAU).
El nivel inicial (A1.1) se iniciará en septiembre de 2026, con la matrícula ya abierta, mientras que el nivel de continuidad (A1.2) se incorporará a partir de febrero de 2027. El curso se ofrece desde el Centro de Idiomas Modernos de la UOC, dirigido por Laia Canals, que explica que la incorporación de la LSC "encaja de forma natural en nuestra apuesta por la inclusión, la accesibilidad y la diversidad lingüística". Según Canals, "en la UOC no solo queremos enseñar lenguas, sino también ofrecer herramientas que respondan a las necesidades comunicativas del mundo actual", y añade que la nueva formación "refuerza nuestro compromiso con la cohesión social" y permite que el estudiantado de grados como Logopedia, Educación Primaria o Educación Social "adquiera competencias clave para liderar la atención a la diversidad en sus ámbitos profesionales".
Una respuesta a una obligación legal y social
Según Ona Domènech, profesora de los Estudios de Artes y Humanidades y responsable académica de la formación, la puesta en marcha del curso responde "a un hito histórico y a una obligación tanto legal como social". Domènech recuerda que la Ley 17/2010, de 3 de junio, de la lengua de signos catalana, reconoce la LSC como el sistema lingüístico propio de las personas sordas y sordociegas de Cataluña, y atribuye a las instituciones públicas y educativas "el deber de garantizar su difusión, su aprendizaje y su uso en condiciones de igualdad". Por este motivo, afirma, "desde la UOC teníamos claro que debíamos formar parte de este engranaje social".
Además, la profesora apunta que la UOC había detectado "una falta de opciones formativas flexibles" que permitieran compaginar el aprendizaje de la LSC con la vida laboral o personal, puesto que tradicionalmente esta lengua se ha enseñado de forma presencial. Impulsar los niveles A1.1 y A1.2 en formato virtual, dice Domènech, "abre las puertas a universalizar su acceso en cualquier punto del territorio".
Para Carles Sigalés, delegado de la vicerrectora para la enseñanza y el aprendizaje inclusivo, el nuevo curso "se enmarca plenamente en el compromiso de la UOC con la inclusión, la equidad y la accesibilidad universal". Sigalés sostiene que ofrecer formación en lengua de signos desde una universidad en línea "puede tener un impacto muy positivo tanto desde una perspectiva educativa como social", puesto que, según explica, "contribuye a sensibilizar a la comunidad universitaria sobre la realidad de las personas sordas y favorece una comunicación más inclusiva". En este sentido, considera que la iniciativa "refuerza el posicionamiento de la UOC como una universidad comprometida con la diversidad, la igualdad de oportunidades y la construcción de una sociedad más inclusiva".
El reto de trasladar una lengua visual a la pantalla
El principal reto pedagógico del proyecto ha sido adaptar a un entorno 100 % virtual y asíncrono una lengua que, como recuerda Domènech, "es una lengua visual y gestual que no se escribe y que se transmite con movimiento". En el aula virtual, explica, hay que enseñar al estudiantado a identificar "la posición y la amplitud del espacio tridimensional en el que se expresan los signos", así como a descifrar elementos como las expresiones faciales y corporales. "Pasar de las tres dimensiones físicas a la bidimensionalidad de una pantalla requiere una ingeniería pedagógica muy precisa", afirma.
Para superar este obstáculo, el curso se ha estructurado en cinco retos progresivos por nivel, basados en la práctica y la interacción asíncrona, con el vídeo como herramienta central: el estudiantado cuenta con materiales audiovisuales elaborados por modelos signantes de referencia, y desde el primer reto tiene que producir discursos signados que graba en vídeo y sobre los que recibe un retorno personalizado del profesorado. No se establece ninguna prueba final; la evaluación es continua y se basa en las competencias comunicativas.
Los materiales didácticos de los dos niveles han sido elaborados por Delfina Aliaga Emeterio, autora de los contenidos del A1.1, profesora de la Universidad Pompeu Fabra (UPF) y persona sorda con formación y experiencia docente y de investigación en LSC, y Alexandra Navarrete González, autora de los contenidos del A1.2, intérprete de lengua de signos y profesora lectora en la Universidad de Barcelona (UB). Ambas son autoras de los materiales de lengua de signos adaptados al Marco común europeo de referencia para las lenguas (MECR), elaborados por la Dirección General de Política Lingüística de la Generalitat de Cataluña, lo que, según Canals, garantiza "una formación de calidad y comprometida".
Para Aliaga, el hecho de que los materiales estén adaptados a los descriptores de este marco "es importante porque significa que los resultados de aprendizaje se basan en las tres capacidades desplegadas por el marco, es decir, la comprensión, la producción y la interacción". La profesora explica que el proceso de adaptación "ha consistido en buscar la equivalencia de todos los descriptores de los objetivos previstos en el MCER para que puedan realizarse en modalidad no presencial", y detalla que para el nivel A1.1 se han adaptado más de 100 descriptores, traducidos en unas 200 actividades. "Ha sido un trabajo muy interesante que no se había hecho antes de forma sistemática", afirma.
Navarrete, por su parte, subraya que el principal riesgo de la modalidad asíncrona era "caer en la comodidad de recorrer en exceso a las traducciones en catalán escrito como muleta conceptual". El reto, explica, "ha sido romper esta dinámica": "Hemos tenido que diseñar actividades altamente interactivas y visuales que obligan al estudiante a activar la mente en modo visual y gestual, sin necesidad de traducir constantemente", señala. Para garantizar un aprendizaje efectivo, el curso se sustenta en "tres pilares: la calidad del modelo visual, el diseño guiado e interactivo de las actividades y el retorno formativo o feedback", con vídeos en alta definición y modelos lingüísticos nativos que muestran con precisión la configuración de la mano, el movimiento, la orientación y la expresión facial.
Para Aliaga, que una universidad como la UOC ofrezca formación en LSC "significa reconocimiento, inclusión y respeto" hacia la lengua y la cultura de las personas sordas. "Con esta decisión, se enseña una lengua, pero también se da visibilidad a una comunidad que históricamente ha tenido que luchar para acceder a la educación y participar en la sociedad en igualdad de condiciones", afirma.
Por su parte, Navarrete destaca la colaboración entre perfiles sordos y oyentes en la elaboración de los materiales, que define como "la esencia misma del proyecto y una condición indispensable para la calidad". "El perfil sordo es imprescindible para asegurar que los contenidos, los discursos signados y los contextos culturales sean fieles a la identidad de la comunidad sorda", explica, mientras que el perfil oyente "se asegura de que los contenidos lingüísticos están actualizados según la investigación en lingüística de la LSC" y ayuda a anticipar las dificultades de un estudiante proveniente de una lengua oral.
A quién se dirige y qué impacto puede tener
El nivel A1.1 se dirige a personas sin ningún conocimiento previo de LSC que quieran aprender a presentarse, formular preguntas personales o interactuar de forma sencilla, mientras que el A1.2 da continuidad a las personas que ya cuentan con una base inicial. Según Domènech, el programa está especialmente pensado "para profesionales de la atención al público, la educación, la sanidad o los servicios sociales", y también para familiares de personas sordas. "Cuantos más ciudadanos oyentes conozcan la LSC, más reduciremos el aislamiento del colectivo sordo", señala.
Canals coincide en señalar que la demanda de este tipo de formación "puede existir tanto por parte de profesionales de la educación, la salud y la intervención social como por parte de la ciudadanía que quiere contribuir a una sociedad más inclusiva". Comunicarse con las personas sordas y sus familias con rigor, sostiene, "no es solo una habilidad profesional muy valorada, sino una necesidad social para garantizar la igualdad de oportunidades".
Cada curso tiene un semestre de duración y podrá reconocerse dentro de los grados de Logopedia, de Educación Primaria y de Educación Social como créditos de actividades universitarias (RECAAU). Se puede consultar más información y hacer la matrícula a través de la web del curso.
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Anna Torres Garrote