Authory.tech, la herramienta que ayuda a los docentes a detectar el uso indebido de IA por parte del alumnado
La plataforma, finalista en los premios de emprendimiento SpinUOC, ayuda al profesorado a verificar la autoría de los trabajos académicos a partir del análisis del proceso de escritura de los estudiantesAuthory.tech funciona como un conector integrado en plataformas educativas como Moodle o Canvas
La inteligencia artificial (IA) ya forma parte del día a día educativo, y su presencia podría aumentar con el paso del tiempo. Garantizar que, en este contexto, el aprendizaje siga siendo un proceso basado en el esfuerzo y la construcción de conocimiento es uno de los objetivos centrales de Authory.tech, la herramienta cocreada por Nil Gallego, estudiante del grado de Ingeniería Informática de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), que ha sido uno de los proyectos finalistas del programa de emprendimiento SpinUOC 2026.
Se trata de una plataforma cuyos creadores describen como una herramienta que se integra fácilmente en los sistemas de gestión del aprendizaje (learning management systems o LMS), como Moodle y Canvas, y que ayuda al profesorado a verificar la autoría de los trabajos académicos a partir del análisis del proceso de escritura de los estudiantes. Ahora bien, avisan de que su objetivo "no es sustituir el criterio del docente, sino reforzarlo con datos objetivos". "Nuestra preocupación principal" —añaden— "no es solo la automatización de los textos, sino el riesgo de que los estudiantes dejen de desarrollar habilidades fundamentales como el pensamiento crítico, la capacidad de argumentación o la construcción de una voz propia".
Los promotores de Authory.tech explican que la plataforma nació como "una intuición" al constatar que, mientras la IA generativa transformaba la manera en que los estudiantes hacen los trabajos, las herramientas de evaluación "no estaban preparadas para el nuevo contexto". Esta asimetría los empujó a investigar y hablar con docentes de diferentes centros, que reconocieron que, a pesar de saber cuándo un trabajo no lo había hecho un alumno, no tenían herramientas para demostrarlo. "Esto les generaba inseguridad, conflictos y una pérdida progresiva de confianza en la evaluación", explican.
“Nuestro objetivo no es sustituir el criterio del docente, sino reforzarlo con datos objetivos”
Los datos apuntan hacia esta realidad emergente. Según una investigación citada recientemente por The Economist, el 15 % de los estudiantes de secundaria en los EE. UU. admitió haber utilizado IA para completar una tarea entera en el 2025, ante el 11 % del año anterior. Al mismo tiempo, más de la mitad de los estudiantes de secundaria consideran que la IA puede perjudicar sus habilidades de pensamiento crítico. Además de esta realidad, los creadores de Authory.tech también observaron que las herramientas actuales tenían una limitación clara: "La mayoría analizan únicamente el texto final, ofrecen porcentajes opacos y producen falsos positivos". Así pues, creen que el futuro implica entender el proceso de elaboración del trabajo, no solo el resultado.
¿Cómo funciona Authory.tech?
Authory.tech funciona como un conector integrado en plataformas educativas como Moodle o Canvas. El sistema registra diferentes métricas del comportamiento a la hora de redactar, como la velocidad de escritura, el tiempo que tarda el estudiante en elaborar el trabajo, la inserción de fragmentos copiados o el uso de vocabulario poco habitual para el nivel académico. Además, contextualiza estos patrones comparándolos con los de otros estudiantes del mismo grupo. Posteriormente, esta información se transforma en visualizaciones y métricas para que el profesorado pueda entender mejor cómo se ha elaborado un trabajo.
Los creadores de Authory.tech indican que, en algunos casos, interpretar estas métricas es muy sencillo porque "hay patrones muy evidentes asociados a trabajos hechos con IA o con contenido copiado". Por ejemplo, los estudiantes que acaban el trabajo demasiado rápido o en los que se ve claramente que han añadido un texto de golpe. "Ahora bien, en las pruebas piloto también nos hemos encontrado casos de alumnos que disimulan muy bien el uso de la IA, y es por ello que hemos desarrollado documentación de apoyo para el profesorado en la que explicamos qué métricas conviene observar y cómo triangular diferentes indicadores para identificar sospechas de manera rigurosa", avisan. Precisamente por este motivo los creadores de Authory.tech no la plantean como una herramienta que genera veredictos automáticos ni porcentajes opacos de "texto hecho con IA", y subrayan que su enfoque "consiste en aportar evidencias contextualizadas y transparentes para que sea el docente quien tome la decisión final".
Pero además de la producción textual, ¿Authory.tech se plantea detectar también si las ideas de un texto las ha generado una persona o bien se trata de una creación de la IA? Los creadores de la herramienta afirman que "no pretende determinar automáticamente si una idea es humana o generada por IA". "Nuestra propuesta se basa en analizar el proceso de escritura para aportar evidencias sobre cómo se ha construido un trabajo académico: observamos patrones de comportamiento de escritura, revisión, inserción de texto y ritmo de redacción que ayudan a contextualizar el trabajo", añaden.
Aseguran que este enfoque también abre la puerta a un uso pedagógico más amplio: "Puesto que Authory.tech analiza el proceso de escritura, puede detectar situaciones que van más allá del posible uso de la IA. Por ejemplo, puede mostrar cuándo un alumno ha necesitado mucho más tiempo que el resto de compañeros para completar una tarea o presenta patrones de escritura diferentes. Esta información puede ayudar al profesorado a identificar dificultades de aprendizaje y ofrecer apoyo adicional".
El papel de la UOC en la gestación del proyecto
Gallego explica que la UOC ha tenido un papel importante en el desarrollo de Authory.tech desde su nacimiento: "Cuando empezamos en el programa EduTECH Emprèn, era solo una idea que creíamos que podría ser útil para el profesorado. A medida que se desarrollaba el programa, fuimos refinando las diferentes facetas del proyecto". Participar en este programa les ofreció la oportunidad de tener un estand en el 4YFN, "cosa que supuso un antes y un después para nuestro proyecto", admite. "Conseguimos publicar las primeras notas de prensa en las que animábamos a los centros educativos a probar la herramienta y, gracias a eso, hemos podido elaborar las primeras pruebas piloto para validarla", apunta. Todo este acompañamiento les ha permitido pasar de la intuición inicial a una solución que tienen previsto que salga al mercado justo para el comienzo del nuevo curso académico, en septiembre de este año.
Actualmente, los promotores de la herramienta consideran que están preparados para empezar a comercializarla a través de diferentes canales: los mercados de aplicaciones de los LMS, venta directa y mediante una empresa de material educativo que está interesada en ofrecer la herramienta a sus clientes. Y, paralelamente, están buscando universidades para iniciar las pruebas piloto en la educación superior. A medio plazo, su objetivo es escalar la solución y conseguir que las competencias autonómicas validen la integración de Authory.tech en los Moodle de los centros públicos. Avisan, no obstante, de que su objetivo es más amplio: "Queremos contribuir a devolver la confianza y la transparencia a la evaluación en la era de la IA. Creemos que la tecnología debe ayudar a preservar lo esencial del aprendizaje: el esfuerzo, el pensamiento crítico y la capacidad de los estudiantes de construir una voz propia.
A favor de un uso responsable de la IA, huyendo de visiones prohibicionistas
Los creadores de Authory se alejan de una "visión prohibicionista de la IA". Al contrario, opinan que "bien utilizada, puede ser una herramienta pedagógica muy potente, porque puede ayudar a estructurar información, practicar competencias, recibir feedback o explorar contenidos". La cuestión clave, indican, "es que la IA complemente el proceso de aprendizaje, pero no lo sustituya". Y concluyen: "Para nosotros, un uso responsable implica transparencia, criterio y finalidad educativa. El objetivo es que el estudiante continúe pensando, decidiendo, revisando y construyendo su propio texto. Queremos que la educación siga siendo un ascensor social, donde el esfuerzo y el pensamiento crítico marcan la diferencia. La tecnología debe apoyar este proceso, no reemplazarlo".
Authory.tech fue uno de los proyectos ganadores del premio Santander X Award | Proyectos Emprendedores Universitarios 2026, impulsado por Banco Santander y la UOC a través de su plataforma de emprendimiento Santander X.
Este galardón, obtenido en la convocatoria de la UOC, reconoce el carácter disruptivo e innovador de la tecnología desarrollada por la startup. El logro otorgó al equipo un impulso económico—dotado con 2.000 euros— y les otorgó el pase directo para competir en la fase nacional de los Santander X Spain Awards.
El proyecto Authory.tech se alinea con el objetivo de desarrollo sostenible (ODS) de la ONU 4, educación de calidad.
Investigación con impacto y vocación transformadora
En la UOC entendemos la investigación como una herramienta estratégica para avanzar hacia una sociedad de futuro más crítica, responsable e inconformista. Desde esta visión, desarrollamos una investigación aplicada, interdisciplinaria y conectada con los grandes retos sociales, tecnológicos y educativos.
Los más de 500 investigadores e investigadoras y los más de 50 grupos de investigación de la UOC trabajan alrededor de cinco unidades de investigación centradas en cinco misiones: educación a lo largo de la vida, tecnología ética y humana, transición digital y sostenibilidad, cultura para una sociedad crítica, y salud digital y bienestar planetario.
Además, la universidad impulsa la transferencia de conocimiento y el emprendimiento de la comunidad UOC con la plataforma Hubbik.
Más información: https://www.uoc.edu/es/investigacion
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Anna Sánchez-Juárez