3/11/26 · Economía

La UOC y Vueling analizan el potencial del SAF como oportunidad clave para reducir la dependencia energética en Cataluña

Una investigación del Observatorio Vueling-UOC sobre Transporte Aéreo identifica las oportunidades de producir combustible sostenible de aviación en Cataluña con potencial para reducir las emisiones en el ciclo de vida del combustible y reforzar la seguridad energética

La normativa europea ya obliga a actuar, pero el despliegue todavía afronta retos tecnológicos, económicos y políticos
Imagenes del acto de presentación hoy en la UOC (foto: UOC)
Imagenes del acto de presentación hoy en la UOC (foto: UOC)
Imagenes del acto de presentación hoy en la UOC (foto: UOC)

Imagenes del acto de presentación hoy en la UOC (foto: UOC)

La aviación es una pieza central de la conectividad, el comercio y el turismo, pero también afronta un gran reto: la descarbonización. En este contexto, los combustibles sostenibles de aviación (SAF, por sus siglas en inglés, Sustainable Aviation Fuels) son una de las vías disponibles para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas al ciclo de vida del combustible, pero su desarrollo plantea también un debate industrial, regulatorio y energético.

La Universitat Oberta de Catalunya (UOC) ha presentado en Barcelona un estudio sobre el futuro del SAF en Cataluña. Lo ha elaborado un equipo de investigación de la universidad en el marco del Observatorio Vueling-UOC sobre Transporte Aéreo, una colaboración entre ambas instituciones, con criterios académicos independientes.

La jornada, titulada “El futuro del SAF en Cataluña: descarbonización y seguridad energética”, ha reunido a responsables de políticas públicas, personal académico y profesionales del sector aéreo, financiero y tecnológico para divulgar qué son estos combustibles, qué retos plantean y por qué son relevantes para el territorio.

El estudio ha sido elaborado por el catedrático Pere Suau-Sanchez, responsable del Sustainability, Management and Transport Research Group (SUMAT) —adscrito al centro UOC-DIGIT—, profesor de los Estudios de Economía y Empresa y coordinador de la jornada, y las investigadoras del mismo grupo Berta Roset Pérez y Athina Sismanidou.

“Producir una parte del combustible de aviación a partir de residuos, biomasa o, a más largo plazo, hidrógeno y CO₂, puede ayudar a diversificar las fuentes de energía y a generar actividad industrial en el territorio”

Los combustibles sostenibles de aviación (SAF) se pueden producir, por ejemplo, a partir de determinados residuos orgánicos o, en el caso de los sintéticos, de hidrógeno renovable y CO₂ capturado. Se pueden utilizar en las aeronaves y las infraestructuras de suministro actuales, mezclados con queroseno convencional en las proporciones autorizadas. Según la materia prima y el proceso de producción, determinados SAF pueden alcanzar reducciones de hasta el 80 % de las emisiones de gases de efecto invernadero a lo largo del ciclo de vida del combustible, en comparación con el queroseno fósil. Su uso sigue generando emisiones de CO₂ durante el vuelo.

Para Suau-Sanchez, no obstante, el debate climático es solo una parte de la cuestión. “El SAF suele aparecer solo como una herramienta para reducir las emisiones de la aviación, y lo es. Pero hay una segunda dimensión que a menudo no es considerada”, señala. Cataluña, como el resto del Estado y buena parte de Europa, depende casi completamente del crudo importado para obtener el queroseno que utiliza la aviación, una dependencia que la hace vulnerable a tensiones geopolíticas y a la volatilidad de los mercados. “Producir una parte del combustible de aviación a partir de residuos, biomasa o, a más largo plazo, hidrógeno y CO₂, puede ayudar a diversificar las fuentes de energía y a generar actividad industrial en el territorio. No eliminará la dependencia exterior, pero sí que puede reducirla y puede aportar resiliencia”, explica.

La presión reguladora ya es real. El reglamento europeo ReFuelEU Aviation obliga a los proveedores de combustible de aviación a incorporar una proporción creciente de SAF en el combustible suministrado a los aeropuertos de la Unión Europea. “Por lo tanto, la cuestión es de dónde vendrá y quién lo producirá”, apunta el investigador. Las respuestas siguen abiertas, porque el mercado aún es incipiente y las proyecciones disponibles tienen un grado de incertidumbre elevado.

El estudio parte precisamente de esta prudencia. Analiza la demanda potencial de SAF, las capacidades industriales y los recursos disponibles en Cataluña a través de una revisión de literatura académica, informes sectoriales, normativa europea, análisis de datos públicos y entrevistas a informantes clave, además de una evaluación comparativa de las vías de producción y la revisión de casos internacionales. El objetivo es trazar escenarios exploratorios para entender qué condiciones podrían facilitar o bloquear la producción de SAF en Cataluña.

"Los mandatos europeos de uso de SAF deben ir acompañados de incentivos a la producción y al consumo. Por ello, es imprescindible un impulso al SAF que permita cumplir los objetivos de descarbonización contribuyendo a diversificar las fuentes de suministro energético del sector", afirma Franc Sanmartí, director de sostenibilidad de Vueling.

 

Los activos y los límites de Cataluña

El punto de partida catalán presenta una tensión clara. Cataluña concentra una parte relevante de la actividad aeroportuaria, turística, logística e industrial del Estado, y dispone de activos como el clúster petroquímico de Tarragona, el Puerto de Tarragona y el Valle del Hidrógeno de Cataluña, así como capacidad de investigación. Al mismo tiempo, la producción anunciada de SAF en España se ha concentrado hasta ahora en otros territorios. Esta asimetría abre una cuestión de fondo: si Cataluña será sobre todo consumidora de un combustible obligatorio, o si podrá participar también en su cadena de valor.

La respuesta no depende solo de tener recursos. Una parte de las materias primas potenciales, como los residuos agrícolas, forestales y municipales o los aceites usados, ya tiene otros usos o es difícil de movilizar: el recurso disponible sobre el papel no siempre es accesible en condiciones industriales. Además, las vías de producción tienen perfiles muy diferentes: algunas tecnologías son más maduras, pero dependen de materias primas limitadas; otras, como las vinculadas al hidrógeno renovable y al CO₂ capturado, pueden encajar con los activos de Tarragona, pero exigen más inversión, energía renovable y desarrollo tecnológico.

 

Coordinación para desbloquear la inversión

Aquí aparece el principal obstáculo. Suau lo describe como un bloqueo sistémico, porque los diferentes elementos y actores dependen los unos de los otros. “Sin una demanda suficientemente previsible no llega la inversión. Sin inversión, la tecnología no escala. Y sin escala, los costes siguen siendo elevados y la demanda no se activa”, resume. A esta cadena se añade la disponibilidad limitada de materias primas, por las cuales también compiten otros sectores.

“Si tuviera que destacar un elemento, diría que la clave es la coordinación público-privada: administraciones, industria energética, inversores, aerolíneas, aeropuertos y centros de investigación. La colaboración y la coordinación permiten reducir la incertidumbre y avanzar hacia propuestas de inversión con posibilidades”, afirma. El estudio también repasa cómo han abordado este reto otros países europeos, recurriendo a ayudas en las fases iniciales de los proyectos, mecanismos de certidumbre de ingresos o consorcios público-privados. De hecho, el estudio apunta que Europa ha creado la demanda de e-SAF por regulación, pero es necesario consolidar las condiciones económicas para que la producción europea sea competitiva.

Según Sandra Hors, directora de Asuntos Corporativos, Marca y Sostenibilidad de Vueling, “el papel de la conectividad es clave como motor de actividad económica, empleo y generación de valor. Nuestro reto es garantizar que esta conectividad se mantenga en el futuro, avanzando al mismo tiempo en la descarbonización del sector. Desde Vueling ya estamos actuando con medidas para mejorar la eficiencia de la flota y de las operaciones, así como con la incorporación de SAF. Pero para acelerar esta transición necesitamos que los mandatos vayan acompañados de incentivos y, sobre todo, de más capacidad de producción de SAF a precios competitivos. Es imprescindible que todos los agentes del ecosistema de la aviación trabajemos conjuntamente para ampliar la producción de SAF a precios competitivos y contribuir a reducir las emisiones asociadas al ciclo de vida del combustible”.

El SAF no resolverá por sí solo todos los impactos de la aviación, pero en un sector con pocas opciones de descarbonización es difícil de ignorar. “El futuro del SAF todavía está abierto y hay muchas trayectorias posibles. Precisamente por eso tiene sentido empezar a trabajar ahora, y la jornada quiere contribuir a este debate”, concluye Suau.

 

Acto de presentación

El informe ha sido hoy en una jornada que ha acogido la UOC en el marco del Observatorio con Vueling, introducida por Xavier Vilajosana, vicerrector de Investigación, Transferencia y Emprendimiento, con Sandra Hors, directora de asuntos corporativos, marca y sostenibilidad de Vueling Airlines y el propio Pere Suau.

El acto ha contado con una conferencia introductoria de Nadine Moustafa, investigadora del Centre for Environmental Policy del Imperial College de Londres y miembro del equipo de redacción del Grupo Intergubernamental sobre el Cambio Climático vinculado a las Naciones Unidas.

La presentación del informe ha corrido a cargo de Suau, junto con Berta Roset y Athina Sismanidou, investigadoras de su mismo grupo, SUMAT.

La cita también ha contado con una mesa redonda sobre la oportunidad de Cataluña de convertirse en un hub de producción de fuel sostenible para la aviación, moderada por Jordi Candela, director de Aeroports de Catalunya, con la participación de Franc Sanmartí, director de sostenibilidad de Vueling Airlines; Miguel A. Calderón, senior business development and sales manager de Technip Energies; Beatriz Guirao, COE Product Quality de Exolum; y Albert Ballbé, responsable de proyectos de descarbonización de ACCIÓ, la agencia para la competitividad de la empresa de la Generalitat de Catalunya. De la conclusión se ha encargado el catedrático Joan Torrent, director del centro UOC-DIGIT, junto con Jaume Minguell, director general de Bosques y Gestión del Medio de la Generalitat de Cataluña.

Este estudio está relacionado con la misión de investigación de la UOC “Transición digital y sostenibilidad” y con el objetivo de desarrollo sostenible (ODS) de la ONU 9, industria, innovación e infraestructura.

 

Investigación con impacto y vocación transformadora

En la UOC entendemos la investigación como una herramienta estratégica para avanzar hacia una sociedad de futuro más crítica, responsable e inconformista. Desde esta visión, desarrollamos una investigación aplicada, interdisciplinaria y conectada con los grandes retos sociales, tecnológicos y educativos. 

Los más de 500 investigadores e investigadoras y los más de 50 grupos de investigación de la UOC trabajan alrededor de cinco centros de investigación centrados en cinco misiones: educación a lo largo de la vida, tecnología ética y humana, transición digital y sostenibilidad, cultura para una sociedad crítica, y salud digital y bienestar planetario.

Además, la universidad impulsa la transferencia de conocimiento y el emprendimiento de la comunidad UOC con la plataforma Hubbik.

Más información: https://www.uoc.edu/es/investigacion

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